¿Cómo poner límites a los hijos/as?

Poner límites es algo necesario en la crianza de los hijos/as.

Una de las quejas que más escucho en consulta es la de madres y padres preocupados porque no saben cómo responder ante las presiones de sus hijos/as en el día a día.

Tanto si eres padre, madre, abuelo, abuela seguro que en tu entorno convives con niños/as o adolescentes. Es por este motivo que en el siguiente artículo te explicaremos la importancia de poner límites y cómo establecerlos.

Cuando pensamos en un niño o adolescente debemos tener muy claro que los límites son una parte esencial en su educación. El gran problema nos lo encontramos en muchas madres y padres que tratando de dar una educación mucho más permisivo (en contraposición a un modelo más autoritario, que es quizás el que vivieron de pequeños), se encuentran con graves dificultades en la crianza de sus hijos/as.

Los límites son vitales, ya que es la mejor forma de poder equilibrar la balanza en una relación, sea del tipo que sea. Sin límites se pierde el respeto y no permite que cada parte tenga su espacio y su responsabilidad. Es por este motivo que debemos interiorizar la idea de que decir “no”, expresar contrariedad o delimitar muy bien las normas en casa o en otros entornos es básico para poder realizar una correcta crianza.

Si no lo hacemos descubriremos en un futuro que los niños/as se convertirán en adultos que no encajan en una sociedad en la que sí que están presentes todo tipo de límites.

Por este motivo, si tenemos dificultades a la hora de establecer estas limitaciones, es importante que nos preguntemos por la intención positiva. ¿Para qué lo hacemos? ¿Cuál es el propósito de poder decir “no” a nuestros hijos/as? La respuesta: queremos que crezcan de forma equilibrada pudiendo también desarrollar sus competencias emocionales como la tolerancia a la frustración, la capacidad de escuchar, el poder de empatizar…

¿Cómo hacerlo? La respuesta consiste en ser lógicos y consecuentes. Vivimos en un mundo de causa y efecto. Si yo no voy a trabajar es muy probable que en el trabajo me digan algo o si me dejo de cuidar a la larga, puedo acabar enfermando. Esto se nos olvida cuando estamos con los niños y niñas o adolescentes. Nos cuesta poner límites consecuentes porque nos sabe mal su reacción o porque nos aferramos a un rol más de padres amigos/as que de padres íntegros.

La propuesta es determinar cuáles son aquellos aspectos o situaciones en las que queremos que nuestros hijos respondan o se impliquen. Es importante explicar lo que realmente esperamos de ellos/as de forma clara y precisa, no lo que no queremos. En el caso de los jóvenes y adolescentes es vital poder llegar a pactos y acuerdos. Entonces en caso de que no se cumpla lo pactado, es cuando aplicaremos las consecuencias, que no son castigos, sino respuestas causales a sus comportamientos.

Por ejemplo, si el niño/a o joven no limpia su habitación, la consecuencia es dejar que la habitación esté desordenada hasta que él/a se dé cuenta de que el gran perjudicado es él/ella mismo/a (a la que venga un amigo/ga, familiar en casa seguro que reaccionará).

Si sigue sin querer ordenar la habitación entonces, pasaremos a limitar ciertos privilegios como podrían ser las pantallas (por uso de ocio, no de estudio). Debemos remarcar que no es un castigo, sino que él/a mismo/a se está auto limitando, ya que las pantallas (por ocio, no por estudio) son un privilegio, es decir, un elemento extra.

Lo mismo podemos hacer con las horas de llegada para cuando salen nuestros hijos/as. Cuando determinamos un horario de retorno, si éste no se cumple, entonces el margen de tiempo sobrepasado se resta al horario de llegada de la próxima salida. Así, lo que hacemos es establecer unas consecuencias lógicas para que aprenda la importancia de la puntualidad. No eres tú como padre/madre quien le está castigando, sino que es él/a quien se está limitando al romper las pautas establecidas.

Igual sucede con la ropa sucia si el niño/a no decide ponerla a lavar o recogerla. Podemos determinar que no vamos a lavar más su ropa hasta que cumpla con los mínimos establecidos (importante tener presente la edad del hijo/a). Esto genera la consecuencia de que al encontrarse sin ropa limpia pueda hacerle reaccionar. Es una forma de enseñarle autonomía y auto responsabilidad.

Poner límites es primordial, pero no podemos olvidar el hecho de mantener espacios de comunicación y conexión con nuestros hijos/as. Sólo así equilibraremos la balanza de la relación.

 

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

No hagas propósitos de año nuevo

Es tradición despedirse del año vivido y dar la bienvenida al nuevo año. Lo habitual es hacer un listado de los nuevos propósitos y deseos. El mensaje/consejo del día es que no los hagas.

Sí, has leído bien. No hagas más propósitos de año nuevo.

Y te preguntarás, ¿por qué te decimos esto? Pues bien, es sencillo. Reflexiona, ¿qué les ocurre a los propósitos? Que no se cumple. No funcionan. No sirven. Son pura apariencia.

En vez de crear una larga lista de propósitos, define bien qué tipo de persona te gustaría ser. Esto hará que te motives más. El hecho de vernos como una mejor persona es mucho más retador y a la vez estimulante. Si conectas con una imagen vívida será ideal.

A partir de aquí plantéate mini-hábitos, o también llamados pasitos de bebé. No digas «haré deporte cada día» o «me apuntaré al gimnasio«. Dite a ti mismo/a que vas a ser una persona sana y deportista y haz 5, 10, 15 minutos al día de deporte y ejercicio físico.

Con esto, poco a poco irás incrementando más estos estándares.

¿Cuál va a ser el resultado? Vas a mejorar como persona y no vas a caer en la frustración del largo listado de propósitos que siempre se quedan sin cumplir.

Dar pasitos de bebé fáciles y sencillos.

Recuerda, mejor poco y constante que mucho y puntual.

¿Cómo descubrir qué hay en mi inconsciente?

¿Te has preguntado alguna vez qué hay en tu inconsciente? ¿Cómo descubrirlo? Con este sencillo ejercicio te ayudaremos. ¡Empecemos!

¿Has visto la película Titanic? Seguro que recordarás ese famoso iceberg. Ese gran trozo de hielo que hace que el barco acabe hundiéndose.

Pues bien, para el ejercicio que vamos a realizar hoy necesitarás papel y lapiz. ¡Manos a la obra!

Para empezar, deberás dibujar un iceberg en el papel.

Seguidamente, en la superficie, vas a anotar todo aquello que te está ocurriendo y cómo te estás sintiendo (si estás con nervios, tensiones, irritabilidad, etc.).

A continuación, en la parte no visible (es decir, por debajo del agua) deberás anotar todo aquello que tu creas que te está molestando, afectando o perturbando.

Con esta herramienta quizás no llegues a conectar con tu inconsciente la primera vez, pero conectarás con temas que estás arrastrando y de los que posiblemente no eras del todo consciente. Este ejercicio te ayudará a poder darte cuenta de esos temas y empezar a trabajar en ellos.

¡Ahora pasa a la acción y ocúpate de estos temas!

¿Cómo reconocer tus emociones día a día?

En el día a día son muchas las emociones que podemos llegar a experimentar: miedo, rabia, tristeza, alegría, tranquilidad…

Pero, ¿somos conscientes de todas las que sentimos a lo largo de un día?

Tal vez sí o tal vez no.

Para ayudaros, os explicamos una técnica muy sencilla que os permitirá daros cuenta de las emociones que sentís a diario.

Tan sólo os costará entre 1 y 5 minutos como máximo.

¡Empecemos! Escribe en un papel este acrónimo:

T

T

R

A

M

Y ahora pregúntate, ¿en el día de hoy he sentido…?:

  • ¿Tranquilidad?
  • ¿Tristeza?
  • ¿Rabia?
  • ¿Alegría?
  • ¿Miedo?

A continuación, anota la respuesta.

En la versión en catalán, el acrónimo sería:

P

R

A

T

T

¿Te animas?

Para ver el vídeo:

La nueva tecnología aplicada a la Psicoterapia

Estas Navidades hay mucha gente que regalará o que recibirá como regalo un “smart watch” (reloj inteligente), pulsera que permite poder interactuar con toda una serie de aplicaciones y dispositivos, de los cuales destacamos los del ámbito de la salud. Es decir, te permite en esta esfera, medir tus constantes vitales, tus ritmos de actividad física, tus ciclos de sueño…

Y en el campo de la Psicología aplicada a la Psicoterapia, ¿hay nuevas técnicas que podemos utilizar?

La respuesta la encontramos en la nueva incorporación de OWL INSTITUTE.

En nuestros centros de psicoterapia nos gusta estar a la última con las nuevas tecnologías de la salud y es por este motivo que hemos incorporado las diademas “NeoRhytm”.

Diadema NeoRhythm

Esta diadema en seco permite poder emitir pequeños campos magnéticos que ayudan a estimular distintas áreas del cerebro obteniendo los siguientes resultados:

  • Generar estados de relajación suave, medios y profundos.
  • Facilitar la liberación emocional cuando nos encontramos con tristeza, rabia o malestar.
  • Ayudar a sincronizar mejor nuestros hemisferios cerebrales.
  • Permitir que los niveles de concentración aumenten.
  • Inducir estados de sueño que luego nos facilitarán el poder conciliar el sueño por la noche.
  • Superar problemas emocionales debidos a un exceso de tensión o de preocupación.
  • Aumentar la vitalidad y la energía.
Una de las multiples posiciones de colocación de la diadema NeoRhythm

Es un aparato probado científicamente y avalado por organismos de salud (más información en la web del fabricante: https://omnipemf.com/).

Las ondas magnéticas que emite pueden variar de frecuencia y tienen como finalidad activar la recuperación natural del organismo.

Hacemos uso de estas diademas en las sesiones de psicoterapia (duración del uso de estas: 20’, 40’, 60’) con el correcto acompañamiento de uno/a de nuestros/as profesionales de la Psicología Clínica.

Si estás interesado en una primera visita sólo tienes que ponerte en contacto con nosotros y te atenderemos.

Regalos: ¿aceptarlos o no?

Ahora que nos acercamos a las fechas navideñas es habitual entrar en la vorágine de las compras de regalos y presentes. Todos/as queremos demostrar nuestro amor o cariño hacia nuestros seres queridos y recibir también su aprecio.

Pero más allá de la reflexión sobre el consumismo y la reducción de las adquisiciones que se plantea año tras año, la propuesta de este artículo es ir más allá.

Cuando recibimos un regalo es una forma de aceptar algo que proviene de la otra persona. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que nos ofrecen los demás, no consiste en algo material sino más bien en un elemento intangible? Un consejo, una “crítica, pero de buen rollo”, un juicio, una valoración, una orientación, un comentario “para mejorar”…

Muchas veces estos «regalos» que recibimos son obsequios con segundas intenciones. El propósito real no es tanto aportar valor a la otra parte, sino que sea una vía para satisfacer una necesidad del donante. Puede ser una forma de descargar frustraciones con uno mismo/a, una forma sutil de hacer cambiar al otro/a o un deseo no resuelto…

Existe una breve historia oriental que lo explica con mucha claridad:

Una vez un joven que había recibido ciertas críticas de sus compañeros se acercó a un anciano para preguntarle qué podía hacer con esos comentarios maliciosos. El sabio le respondió que cuando uno recibe un regalo que no es de su agrado, lo mejor es devolverlo. Si tú no lo recoges, entonces es el otro quien se lo acaba quedando.

Esto es algo que sucede cuando podemos recibir “buenas ideas” o “sugerencias” por parte de nuestro entorno. Si nosotros decidimos que eso no va con nosotros, simplemente podemos escuchar lo que nos dicen, pero devolver el “regalo”.

Al final nosotros somos los responsables de aceptar o no lo que las personas nos pueden ofrecer. No tenemos ningún deber de quedarnos con las palabras o recomendaciones que creemos que no nos son beneficiosas.

Es más, la gran mayoría de mensajes que recibimos de los demás dicen más de ellos/as que de nosotros. Al igual que los regalos materiales, estos son proyecciones de lo que la persona considera que nos puede llegar a agradar o convenir más, pero nunca serán exactamente lo que necesitamos o deseamos, ya que esto es algo muy personal e individual.

Esto también no quita que ante los comentarios o propuestas de mejora que sean sinceras y constructivas podamos recogerlas y hacer un buen uso.

Todo se basa en determinar qué aceptamos o no.

Y tú, ¿estás dispuesto/a a aceptar los regalos de tu entorno?

Si la respuesta es afirmativa, disfrútalos con plenitud.

Si la respuesta es negativa, simplemente devuélvelos mentalmente a quien te los ha lanzado.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

La prevención frente al Juego del Calamar

El éxito de la nueva serie de “Netflix” no sólo ha batido récords en visionados sino que está empezando a generar toda una ola de conflictos y problemáticas en los niños.

Para aquellos/as que no ha visto “El Juego del Calamar”, explicar brevemente que es una serie de ficción en la que un conjunto de participantes superan pruebas extraídas de juegos infantiles con el propósito de hacerse con una gran suma de dinero . En caso de perder cualquiera de los desafíos los concursantes acaban siendo asesinados.

El problema no es la violencia que aparece sino el hecho de que los niños/as estén accediendo a este contenido, aunque la propia producción dispone de la clasificación para mayores de 16 años.

Al igual que en anteriores modos o tendencias, el Juego del Calamar acabará pasando, pero sí que nos sirve de ejemplo para poder repasar ciertas pautas a la hora de prevenir conflictos presentes y futuros.

A continuación, facilitamos diez indicaciones básicas que seguro ayudarán a las familias:

1.- El primer punto trata de que los propios padres y madres respeten las franjas de edad recomendables. En el caso del juego del calamar como hemos dicho, es a partir de 16 años. Estos límites están establecidos por expertos/as para proteger a los propios consumidores/as.

2.- En caso de que nuestros hijos/as hayan accedido ya al contenido o a una versión edulcorada, es relevante seguir firmes con la idea de no ceder a la hora de que puedan ver contenidos que se encuentren fuera de su rango de edad.

3.- Es relevante que haya un control parental de lo que nuestros hijos/as visionan. Ya sea con aplicaciones que restrinjan el acceso a ciertas plataformas o webs, así como un sistema que permitan a los cuidadores realizar un seguimiento de todo lo que ven los niños.

4.- En caso de convivir con adolescentes que sí tengan los 16 años y que hayan visto la serie, se recomienda hacer un pacto con ellos/as para no hablar de estos temas ante los hermanos/as más pequeños. Los hermanos/as mayores son referentes para los más pequeños.

5.- Se recomienda que con hijos/as adolescentes (mayores de 16 años) se puedan establecer espacios aparte para poder debatir e intercambiar opiniones sobre el trasfondo de la serie. El Juego del Calamar no deja de ser una crítica feroz al sistema hipercompetitivo que impera en Corea del Sur y en otros países.

6.- Como familias debemos tener presente que la violencia es un elemento que, aunque no comporte una respuesta inmediata en los niños sí puede convertirse en algo acumulativo. Es decir, que vean unos dibujos animados, jueguen a videojuegos o visionen películas donde aparezca violencia a la larga puede ser un estímulo negativo para su desarrollo.

7.- Si nuestros hijos/as nos preguntan sobre la serie podemos hablar con ellos/as en un lenguaje que se adapte a su edad emocional, pero teniendo muy claro que no ver la serie es algo que les protege. Es importante razonar el porqué de evitar que accedan a ese contenido.

8.- Si este “Halloween” nos piden disfrazarnos del Juego del Calamar, la respuesta sería facilitar alternativas diversas argumentando que es una ficción que está relacionada con la violencia, y que por lo tanto a nivel familiar la educación en el hogar está fundamentada en torno a los valores de la paz, armonía y la solidaridad (por poner unos ejemplos).

9.- La reunión de las familias en entornos de debate es una muy buena propuesta para poner de acuerdo a todo el conjunto de padres y madres y además ayuda a que haya una sintonía entre las directrices y los límites a nivel de toda la escuela.

10.- El último punto lo dedicamos a la idea de pedir ayuda en caso de que detectemos conductas de violencia. Son elementos que nos pueden dar pistas sobre algo que sería interesante trabajar. La prevención es siempre la mejor forma de poder frenar o evitar cualquier situación o comportamiento que pueda acabar en conflicto.

Esperamos que a partir de estas pautas podamos entre todos/as reconducir toda esta situación que estamos viviendo.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

La serpiente y la sierra

Hay una antigua fábula que dice que en una ocasión, una serpiente que reptaba cerca de una obra de construcción, se topó con una sierra. Al tocar la serpiente la sierra, la primera se sintió amenazada. Percibió que había algo que podía ser un peligro para ella. Entonces trató de morderla. Al notar la dureza del metal, la serpiente intuyó que sus colmillos no podían causarle ningún mal. Entonces optó por enrollarse a su alrededor.

– ¡Ahora sí que tenía todas las de ganar! – pensaba el animal.

A medida que se fue enrollando notó como las puntas de la sierra se iban clavando en su cuerpo. Aun así, el animal seguía estrechando el objeto con la intención de asfixiarlo.

Llegó un punto en el que la serpiente estaba sangrando, pero interiormente pensaba que ya faltaba poco para poder acabar con aquel peligro.

Finalmente la serpiente acabó muriendo fruto de los cortes que ella misma se había provocado.

La moraleja de la historia es la siguiente:

¿A qué cosas, situaciones o personas nos aferramos en la vida?

¿Cuántas de ellas nos hacen más mal que no bien?

¿Hay algún beneficio en la venganza?

Son reflexiones que nos cuestan de hacer, puesto que al igual que la serpiente, nos sentimos amenazados/das o en peligro. Es por eso que perdemos de vista la situación real.

A veces es mucho mejor pasar de largo. No somos ni mejor ni peores para renunciar a los conflictos. Puede ser que simplemente no tengamos ganas de luchar o de batallar.

También es importante distinguir cuáles son las situaciones en las que merece la pena poder poner límites y hacernos valer, de aquellas que simplemente es mejor dejarlas pasar.

Si la serpiente hubiera simplemente dejado estar la sierra, muy probablemente, todavía seguiría viva. Pero si os fijáis, hubo diferentes puntos o momentos donde tuvo la ocasión de desistir. Cuando la mordió podría haber decidido no seguir atacando. O en el momento de enrollarse y notar las puntas afiladas.

En la vida también tenemos situaciones que nos indican que vale más desistir y evitar ciertos conflictos.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

¿Vuelta a la rutina o una oportunidad de hacer mejor las cosas?

Progresivamente vamos volviendo a la normalidad, pero no nos paramos a pensar si es realmente lo que queremos. La mente humana no puede no comparar. Es decir, estamos programados para seguir patrones y rutinas y es inevitable que miremos atrás en busca de lo que hacíamos: nuestras antiguas pautas.

Esta práctica nos era muy útil en el tiempo de las cavernas cuando íbamos siempre por el mismo sendero del bosque y eso nos permitía evitar cualquier peligro. Pero ahora quizás tenemos un nuevo abanico de posibilidades.

¿Y si te dijera que está a tu disposición todo un conjunto de nuevas actividades, propuestas culturales y personas a las que conocer?

Probablemente me dirías:

– Que es cierto, pero que ya te está bien la vida que llevas …

– Que con lo que has vivido durante la pandemia no tienes ganas de sustos …

– O incluso que no te lo has planteado …

Las anteriores respuestas son totalmente legítimas, sin embargo, me gustaría que fuéramos un paso más allá. Si haces memoria, antes de todo lo que vivimos con la COVID, quizás te encontrabas con toda una serie de rutinas que ya te estaban bien. ¿En el hipotético caso de que no quisieras abrirte a nuevas experiencias …, podrías mejorar las cosas?

Por ejemplo, si salías a pasear por las tardes o a correr y hacer deporte … ¿Habría alguna manera de mejorar esto que ya hacías?

Quizás puedes añadir el hecho de correr con música, reproducir algún «podcast» de un orador que te interese o compartir este momento con alguien nuevo.

Aunque no queramos cambiar nuestra rutina, siempre podemos mejorarla, aunque sea un 1%. Esto nos ayuda a darle más frescura a nuestras vidas y explorar nuevas emociones.

No hay que hacer grandes cambios como bien decíamos, simplemente el hecho de decirnos a nosotros/as mismos/as:

¿Cómo puedo mejorar mis rutinas?

La respuesta está en ti.

Te sorprendería como el hecho de volver a la rutina puede convertirse en un montón de oportunidades de enriquecer tu vida.

Basta dando un paso y probarlo.

¿Te atreves?

Dr. Oriol Lugo
Psicólogo y Coach
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Experto en Terapias Neurocientíficas

¿Qué le dirías a tu Yo de hace un año?

Ahora hará más de un año que pasamos por uno de los episodios más difíciles y dolorosos como sociedad. Y aunque no ha finalizado todavía la pandemia, ya que no hay una erradicación completa del COVID ni una vuelta total a la «normalidad», sí hay un ejercicio que nos puede ser de utilidad.

Al igual que mucha gente puede escribirse cartas a su yo del pasado, normalmente a su yo de juventud, la propuesta de este artículo es poder mantener un diálogo con tu yo asustado, atemorizado o preocupado / a de hace un año.

¿Qué le dirías?

¿Cuáles serían las palabras que utilizarías?

¿Qué crees que le podría ayudar?

Está claro que no tenemos una máquina del tiempo para hacerle llegar todos estos mensajes, pero en el fondo escribir al respecto es un ejercicio que nos permite poder sanar gran parte de la carga emocional que aún tenemos en nuestro interior.

Probablemente uno de los mensajes más importantes que podríamos enviarnos es el siguiente:

«Todo acabará pasando»

Sí, puede parecer muy básico. Pero hay una historia que lo explica con mucha claridad: dicen que el rey Salomón, que era un gran sabio, hizo grabar en uno de sus anillos la frase:

«Esto también pasará»

De esta manera se recordaba continuamente que todo lo que la aquejaba o le generaba tensión acabaría por resolverse.

Y ahora en el presente, aunque seguimos tomando medidas y protegiéndonos bien del virus, tal vez es importante tener en cuenta que llegará un día en que todo esto habrá pasado por completo.

Otro mensaje interesante que nos podríamos decir, es que tengamos en consideración qué es «lo» importante en nuestras vidas. Si bien hubo gente que pudo reflexionar sobre qué quería, también es cierto que ahora al ir recuperando la rutina del día a día tal vez nos hemos olvidado. Es importante para ti pasar tiempo con tus hijos / as? Compartir más momentos con tus amigos / as? ¿Dedicarte a aquella pasión que tanto te gusta?

Y un tercer mensaje que podríamos transmitir a nuestro yo del pasado es el de resaltar la importancia de cuidarnos. Ha habido gente que no ha aprendido a cuidarse hasta que no se ha encontrado en una situación límite como la que hemos vivido. Quizás eran personas que trabajaban un gran número de horas, que sufrían de estrés o que vivían con ciertas presiones cotidianas. Son elementos que después de lo que hemos pasado quizás pueden empezar a cambiar.

Al final siempre estamos dialogando con nuestro yo del pasado, el que fuimos y con nuestro yo del futuro, aquel que queremos ser. Lo importante es que haya coherencia. A mayor grado de concordancia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos, mejor nos encontraremos.

Así que, si pudieras decirle algo a tu yo del pasado, aquel que está preocupado / a por un nuevo virus que se llama Covid-19, ¿qué le dirías?

¡Esperamos que sean palabras de ánimos y de esperanza!

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neuocientíficas

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