¿Por qué nos gustan tanto (o no) las películas de miedo?

¿Cuándo fue la última vez que fuiste al cine a ver una película de miedo?

Si eres fan de este género quizás no hace mucho. Fíjate, hay una gran diferencia entre el sentir miedo y el sentirlo a modo de elección. Esta última clase de miedo sería el que experimentamos cuando vamos a una sala de proyecciones de forma voluntaria y controlada.

¿Qué sentimos con el miedo?

Es muy importante este último término, el “control”, porque es lo que determina que, cuando estemos visionando la película no sólo lleguemos a sentir miedo sino también placer.

Cuando estamos en una situación controlada (como es el caso de una sala de cine), tenemos la capacidad de poder escapar o de salir de ese entorno. Por ejemplo, si estás viendo una película y es muy terrorífica puedes cerrar los ojos, taparte los oídos o simplemente salir de la sala.

Es un miedo al cual tú puedes llegar a controlar en todo momento. No es la misma clase de miedo que podemos llegar a experimentar en situaciones desconocidas o de posibles amenazas.

Cuando ves una película, tú sabes en todo momento que, aunque el monstruo o el asesino/a acabe devorando al grupo de campistas, a ti no te va a pasar nada. Esto lo que permite es que tu mente pueda alejarse de la vivencia y pueda llegar a sentir placer. Un placer que proviene de la adrenalina que se genera en tu cuerpo.

Al ir al cine estás escogiendo poder pasar unas dos horas de sustos porque ya sabes que está es la dinámica habitual de esta clase de películas. Es un momento donde ya estás mentalizado/a para vivir esta clase de experiencias.

Es por esta razón que puedes llegar a disfrutarlo. Por otro lado, las personas que no les gustan las películas de miedo, suelen ser individuos que al no llegar a disfrutar de estas experiencias lo que generan las imágenes y la música es un malestar en ellas.

Es por esta razón que, si no te gustan las películas de miedo, es importante no forzarte a verlas. Por mucho que tu entorno te invite, es importante que desistas. Ya que lo que hace que el miedo sea placentero, es la capacidad de elección y de control.

Así que, si quieres pasar miedo y divertirte a la vez, la clave consiste en vivir la experiencia lo más alejada de la realidad. A continuación, voy a darte algunas claves para poder experimentarlo.

¿Cómo experimentamos el miedo?

Por ejemplo, un truco consiste en imaginarte, durante la película, que son todo actores.

Al monstruo, que es alguien a quien han estado maquillando durante horas, los cámaras que no aparecen en la escena, pero que están por todas partes, los técnicos de sonido y de luces que también están justo al lado de la escena de rodaje.

Y si nada de esto no funciona, un último consejo es mirar a tu alrededor, para así volver a situar tu mente en el entorno inmediato, pudiendo así desconectarte de la experiencia de la película.

¡Qué disfrutes de la adrenalina del miedo!

El miedo y sus orígenes

Imagina retroceder en el tiempo, a una era prehistórica…

Concretamente estás en el año 12.000 A.C., viviendo en una cueva con tu tribu. Todo es una amenaza, literalmente. Desde el frío glacial, la falta de alimentos, los depredadores que acechan, las luchas entre clanes, o cualquier caída o rotura que puede acabar en un desenlace fatal.

Todas estas circunstancias llevaron a que la especie humana tuviera que desarrollar un fuerte sentido de protección y de supervivencia.

Pero, ¿cómo lo lograron vencer ese miedo?

A través de la emoción del miedo. Esta emoción básica es la que permite poder preparar al organismo para una respuesta inmediata de:

  • Luchar
  • Huir
  • Congelarse

La primera opción es la que permitía que, en caso de amenaza de un depredador como, por ejemplo, un tigre de dientes de sable, que se había acercado demasiado a la cueva, pudiesen coger una piedra o una lanza y tratar de protegerse.

La segunda opción es la que facilitaba que, en caso de que presenciaran a un grupo de una tribu rival, pudieran marcharse corriendo para poder encontrar refugio con su clan.

Y el tercer elemento era la alternativa, en el caso de avistar a un oso, de tratar de esconderse, evitando así que les viera.

Estas respuestas naturales al miedo permitieron que aquellos seres humanos que las aplicaban pudieran continuar con vida. Y, cómo resultado, poder dejar sus genes a sus futuras descendencias.

¿Y qué pasaba con los seres humanos que no respondían al miedo?

Simplemente no sobrevivían.

Es por esta razón que estamos programados para hacer caso a la emoción del miedo.

Quizás en el presente no tendremos que hacer frente a un tigre dientes de sable, pero si a, por ejemplo, clientes que pueden estar descontentos/as y que pueden llegar a ocasionar que perdamos nuestro puesto de trabajo.

Puede que no tengamos que lidiar con tribus enemigas, pero sí con compañeros/as tóxicos y que nos pueden perjudicar en nuestro ámbito personal y profesional.

Y tal vez no sea necesario que nos escondamos de un oso pero, por ejemplo, debemos vigilar al cruzar por la calle y asegurarnos de que no nos atropellen ciclistas, patinetes u otra clase de transportes.

Esto nos lleva al punto de comprender mejor el miedo y de reconocerlo como una emoción que nos ayuda a sobrevivir.

✅Aun así, la clave está en encontrar un punto de equilibrio y aprender a gestionar esta emoción.

Y esto es así ya que, en dosis muy elevadas, puede llegar a paralizarnos y a bloquear toda clase de iniciativa. Pero en el caso de no sentirla, nos llevaría a cometer locuras como cruzar la calle sin mirar o a que nos asomásemos desde el balcón de un quinto piso.

Comprende tu miedo y deja margen para gestionarlo, llámanos y solicita información sin compromiso si necesitas ayuda profesional de un buen psicólogo en Barcelona.

¿Inteligencia Emocional o Chino Mandarín?

¿Qué es mejor aprender? ¿Inteligencia Emocional o Chino Mandarín?

Esta pregunta es la que se hizo Ana Saénz de Miera, una de las directivas de Ashoka, fundación pionera en apoyar el emprendimiento social, cuando viajaba en el metro de Madrid.

Ese día lo recuerda muy bien porque vivió algo de lo más desagradable.

Ella, en ese momento, estaba embarazada, pero lo sorprendente fue que nadie en el vagón se dignó a cederle su asiento. Esa situación la marcó profundamente. Se dio cuenta de que aquel suceso era un reflejo de cómo la gente estaba viviendo una realidad que podía parecer distópica.

Fue una vivencia tan impactante que la llevó a cuestionarse cosas tales como:

  • ¿Cómo estamos educando a los niños/as para cuando sean mayores?
  • ¿Cómo estos futuros ciudadanos podrán estar compartiendo un vagón de tren, una parada de autobús o simplemente trabajando en una empresa sin mostrar un mínimo de empatía entre ellos?

Se dio cuenta que los niños y niñas están muy orientados hacia el éxito académico… Por eso se hizo la pregunta: ¿es más importante aprender chino mandarín? ¿O tal vez es más importante aprender Inteligencia Emocional?

Así pues, fue este suceso un despertador sobre una gran verdad: la empatía, no podía quedar atrás…

Son experiencias que a todos/as nos pueden llegar a ocurrir y que nos llevan a plantearnos la auténtica importancia de trabajar y desarrollar una buena Inteligencia Emocional, sin importar la edad que tengamos.

La Inteligencia Emocional se convierte en un elemento que debería extenderse y llegar a las aulas. Y no sólo en los centros educativos, sino también en las familias, cómo una forma de que entre todos/as podamos transmitir estas competencias.

Algunas de las competencias emocionales básicas son:

  • La empatía.
  • La autoestima.
  • Las habilidades sociales.
  • La auto regulación.
  • La auto motivación.
  • La tolerancia a la frustración.
  • La resolución de los problemas.

Está claro que en este siglo XXI hay muchos retos a los que nuestros hijos e hijas deberán hacer frente. No sólo el hecho de poder comunicarse en varios idiomas, sino también el hecho de poder comunicarse a nivel emocional.

La Inteligencia Emocional es un idioma universal, un lenguaje que todos y todas podemos llegar a desarrollar, ¿no te parece?

¿Cómo superar el duelo con la técnica de la silla vacía?

La técnica de la silla vacía en el duelo puede ayudar a una persona a expresar aquello que le gustaría decirle a ese ser querido o amigo fallecido.

Y… ¿Cómo superar el duelo?

Una de las posibles sensaciones que una persona puede experimentar durante el duelo es que hay algo que quedó pendiente de expresar.

Durante un proceso de duelo la persona experimenta distintos sentimientos, por ejemplo, añoranza, tristeza…

En otras ocasiones, la persona se siente culpable o se hace preguntas sobre lo ocurrido para las que no encuentra una respuesta final.

La técnica de la silla vacía te ayuda a superar el duelo, ¡descubre cómo en el post de hoy!

¿Cómo se desarrolla la técnica de la silla vacía en el duelo?

Puedes conocer los detalles de esta experiencia a continuación:

  1. Este ejercicio produce un efecto terapéutico a través de una experiencia vivencial en la que se produce un diálogo muy especial.
  2. El protagonista se sienta en su asiento y sitúa frente a él otra silla que está vacía. Imagina que en esta silla está la persona con la que desearía mantener una conversación.
  3. En el contexto situacional de este momento, expresa aquello que siente, envía un mensaje al interlocutor, establece un diálogo en presente imaginando que esa persona se encuentra sentada en esa silla. En ocasiones, la persona puede continuar este diálogo sentándose en la silla vacía e imaginando qué le diría el interlocutor.

El especialista en psicología acompaña al paciente durante este ejercicio.

tecnica de la silla vacia duelo, Owl Psicología

Ventajas de la técnica de la silla vacía

¿Cuáles son los beneficios de este ejercicio de la silla vacía?

  1. La persona se concentra en ese momento, en el aquí y ahora.
  2. Este diálogo se produce en un espacio terapéutico.
  3. La persona expresa aquello que necesita decir.

En definitiva, por todo lo que has leído, la técnica de la silla vacía en el duelo es una herramienta de ayuda en la superación del duelo.

No dudes en ponerte en contacto con nosotros si quieres superar un duelo.

OWL Emocions: ¿por qué y para qué?

Con OWL Emocions promovemos el desarrollo de la Inteligencia Emocional pero…

¿Qué es exactamente este tipo de inteligencia y por qué es importante?

Para ello debemos remontarnos algunas décadas atrás. En 1995 Daniel Goleman impulsó este concepto. Según su definición, la Inteligencia Emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, manejar adecuadamente nuestras relaciones y saber motivarnos. 

Una persona con altas capacidades emocionales tiene una gran habilidad de empatía y, con ello, mayor facilidad para relacionarse con los demás. Es capaz de gestionar las críticas, pues las analiza y posteriormente las integrar en sus esquemas cognitivos. A su vez, una persona con altas capacidades emocionales es propensa a ser más felices, ya que sabe encarar las emociones negativas de forma positiva. Además, su autogestión emocional les otorga ciertas cualidades para afrontar situaciones límite adversas sin hundirse.

En su obra, Goleman expone la sobrevaloración que todo el mundo da a los aspectos más racionales y la poca importancia que se otorga al saber gestionar las emociones. Esto lo vemos reflejado en el momento en que presenciamos actos de violencia. La violencia es un mecanismo de defensa más básico en el ser humano, al que se recurre cuando nos sentimos amenazados. ¿La razón? Un bajo desarrollo emocional. Al no saber gestionar nuestras emociones, tendemos a responder por medio de la violencia, huyendo del problema sin encararlo. ¿Así desaparecerá nuestro problema? No. Debemos tener presente que dicho problema persistirá y que, por ello, es muy importante tener un buen desarrollo emocional para hacer frente a las adversidades.

Inteligencia Emocional: ¿nacemos con ella o debemos hacerla?

Si bien es cierto que hay personas con más facilidades innatas para la gestión emocional, lo que nos hace tener una buena capacidad emocional es su desarrollo diario.

Por ello, con OWL Emocions promovemos el buen desarrollo emocional tanto para niños/as, como para jóvenes y adultos, puesto que el crecimiento personal no debe detenerse en una edad concreta, si no que debemos desarrollarlo a lo largo de todo nuestro ciclo vital. 

Y tú, ¿te animas a desarrollar tu Inteligencia Emocional?



¡Contacta con nosotros!

Trabajar en OWL Institute: ¿por qué y para qué?

Cuando utilizamos la pregunta “¿Por qué?” dirigimos nuestra atención hacia las causas o hacia los orígenes.

En nuestro caso, esto nos remite a los valores fundacionales de OWL Institute, Institut Psicològic.

Valores fundacionales de Owl Institute:

  • El amor
  • La igualdad
  • El compromiso
  • El crecimiento
  • La mejora continua
  • La salud
  • La libertad

Pero, más allá de estas palabras, o de su exposición en un cuadro de intenciones o en nuestas página web… ¿qué quieren decir concretamente?

Somos profesionales que trabajamos desde el amor hacia nosotros/as mismos/as y hacia lo que hacemos: nuestra pasión. Ayudar a mejorar la salud mental, emocional, física y espiritual de las personas.

Para ello, creemos en la igualdad, es decir, la no discriminación de ningún tipo, y esto requiere de un firme compromiso.

Una implicación con el propio proyecto de Owl Institute, pero también un compromiso con uno/a mismo/a de cumplir con aquello que decimos que vamos a hacer.

La congruencia y la coherencia materializadas. Somos el ejemplo que impartimos luego a las personas a las que ayudamos.

Para ello es clave la idea de crecimiento. Si tenemos claro que nuestra misión es ayudar, no podemos quedarnos en un ámbito local.

Es nuestro deber y obligación moral poder llegar al máximo posible de personas. Cuantas más personas impactemos positivamente en este planeta mejor.

Y la clave del progreso está en la mejora continua. Para ello, de forma constante, nos planteamos hacia dónde vamos y cómo vamos a seguir avanzando.

La salud es también nuestro referente. Somos personas cuidando de otras personas y, para ello, es fundamental que empecemos cuidándonos a nosotros/as mismos/as.

Y finalmente, la idea de libertad.

Porque consideramos que la madurez que nos atañe hace que podamos escoger en todo momento. Si estamos implicados con el proyecto como idea para crecer juntos, y siendo esta una decisión totalmente libre de presiones y de imposiciones, podremos compartir nuestro máximo potencial. Es una elección que cada miembro de Owl Institute hace desde su parte adulta.

La pregunta del “¿para qué?”, hace referencia a un propósito y una línea futura. Es para esto, que nosotros/as llevamos todos estos valores y principios a una acción en este mismo presente, para lograr un mejor futuro para todos/as.

Pudiendo contar con los últimos avances en el campo de la ciencia y de la tecnología, aprovechamos lo último de lo último para llegar más lejos y servir mejor así a las personas.

No nos paramos, seguimos avanzando, pese a las tormentas y los contratiempos. Un espíritu de superación nos acompaña, ya que sólo así creemos que podremos mejorar la salud del máximo número posible de personas.

También desde la posición del amor, y la igualdad, como una base para así poder seguir innovando, comprometidos con el cambio y con la innovación. Siendo libres para seguir en este proceso de evolución y de crecimiento que nunca termina.

Al igual que el primer día, con las ganas de que nuestras acciones no sean indiferentes a nuestro entorno y al planeta en el que habitamos. Comprometidos con nuestro desarrollo y con el toda la humanidad.

Ana Farré & Oriol Lugo
Co-fundadores de OWL Institute. Institut Psicològic
Psicólogos. Expertos en Terapias Neurocientíficas

Aprendizaje Vicario: ¿qué es?

El aprendizaje Vicario, o también conocido como aprendizaje social, es un modelo cognitivo-conductual ideado por el psicólogo Canadiese Albert Bandura, profesor de la Universidad de Stanford y miembro de la APA (American Psychological Association).

aprendizaje vicario, Owl Psicología

Pero, ¿en qué consiste exactamente el aprendizaje Vicario?

Cuando una persona observa una conducta determinada y ve que de ella emanan consecuencias positivas, es muy probable que la imite y hasta la tome como modelo a seguir.

En eso consiste el aprendizaje Vicario o Social. Para que este se produzca, es necesario que la persona esté atenta a la conducta concreta y al efecto que esta produzca.

Retenga lo que ha observado, reproduzca la conducta y finalmente la persona tanga la motivación necesaria para realizar dicha conducta repetidamente.

El aprendizaje Vicario es muy común en la infancia.

Los niños están aprendiendo constantemente y parte de su modelaje depende de este tipo de aprendizaje inconsciente que no ha sido impuesto. Para ellos es como una guía que debe ser imitada, como un espejo.

Este tipo de aprendizaje puede ser positivo o negativo para el niño/a. Puede ser positivo si el niño/a está en un contexto favorable pero, en cambio, puede producir efectos negativos si las circunstancias en las que se encuentra el menor son desfavorables.

Como hemos dicho con anterioridad, estos niños y niñas serán como espejos que van a reflejar su entorno. Por tanto, cobran mucha importancia los referentes que estos pequeños tengan en su entorno. Por ejemplo, los padres y madres enseñan a sus hijos/as con su ejemplo, pues son el referente habitual con más peso para ellos.

Por ello, debemos ser conscientes de nuestras actitudes frente a niños y niñas, pues es posible que nos estén observando todo el tiempo y nos tomen como ejemplo de lo que se debe y no se debe hacer/decir.

No dudes en ponerte en contacto con nosotros si tienes alguna duda o consulta que realizarnos, ¡os atenderemos encantados!

Las excusas, ¡en positivo!

Durante el año nos hacemos muchos propósitos en varios ámbitos de nuestras vidas.

Nos marcamos objetivos en la esfera de la salud, como por ejemplo: practicar más deporte, hacer dieta o hacer ejercicios de respiración; en el ámbito del trabajo, como por ejemplo: llegar más bien al trabajo y salir antes, trabajar de forma más eficiente o mejorar el inglés.

En el área personal, como por ejemplo: quedar más con los amigos/as, probar nuevos hobbies o salir con nuevas amistades.

Hacer dieta o hacer ejercicios de respiración; en el ámbito del trabajo, como por ejemplo: llegar más bien al trabajo y salir antes, trabajar de forma más eficiente o mejorar el inglés; y en el área personal, como por ejemplo: quedar más con los amigos/gas, probar nuevos hobbies o salir con nuevas amistades.

¿Hay alguno de estos propósitos que hayas intentado cumplir durante el año?

Es curioso, porque muchas veces cuando tenemos la idea de mejorar nuestras vidas, estamos muy motivados/das pero, posteriormente, esta motivación se va apagando.

Y esto, ¿a qué se debe? Una de las posibles causas son las excusas. Concretamente las llamadas excusas en negativo.

Excusas en positivo, Owl Psicología

Es decir, aquellas frases que nos decimos para justificar no estar cumpliendo o realizando la acción o comportamiento que nos hemos propuesto.

Os mostraremos algunos ejemplos de excusas en negativo que solemos decirnos en determinadas situaciones:

A la hora de practicar deporte, nos podemos decir a nosotros mismos excusas en negativo como: “hoy estoy cansado”, “hace frío” o “ya iré mañana”.

Cuando queremos hacer dieta, algunas de las excusas en negativo que más nos repetimos suelen ser: “por un día no pasa nada”, “solo picaré un poco” o “ya haré dieta más adelante”.

En el momento que nos planteamos empezar a meditar, nos vienen a la mente las siguientes frases: “¿esto servirá?” o “no tengo tiempo para quedarme sentado/da con los ojos cerrados”.

También a la hora de quedar más con los amigos/gas nos decimos excusas negativas como: “qué pereza”, “mejor me espero que sea otro quién proponga vernos”.

Estas excusas en negativo también afectan a los hobbies, y es que cuando nos proponemos empezar con uno nuevo, nos rondan frases como: “es demasiado caro”, “¿quieres decir que me gustará?” o “no tengo tiempo para hacer esta actividad”.

Y tu, ¿has usado alguna de estas excusas? Si es así, no te preocupes, pues te traemos la solución: las excusas en positivo.

Ya que vamos a justificarnos, podemos intentar hacerlo explicando el porque sí que vamos a hacerlo. Sería algo así como una justificación que refuerza la conducta que sí que acabaremos haciendo.

Por ejemplo, algunas de las frases que usaríamos para estas excusas en positivos son:

  • Precisamente porque hoy estoy cansado/ hace frío/ o no me apetece, saldré a practicar deporte para mantenerme en forma y no caer en la dejadez”.
  • Justamente porque por un día no pasa nada, prefiero mantenerme firme/a por así no caer en la tentación”.
  • Mejor pruebo la meditación y así me dedico unos minutos para mí”.
  • Como que se me hace difícil estudiar inglés, por eso posaré más esfuerzo”.
  • Como que hace tiempo que nadie propone de quedar, mejor que dé yo el primer paso”.
  • Puedo probar esta nueva afición y así descubro si me gusta o no”.

Si te fijas, en el fondo, aquello que nos decimos a nosotros mismos es lo que acaba configurando nuestra realidad. Tanto si te justificas en negativo como si lo haces en positivo, estarás en lo cierto.

Es por eso que, si tenemos que decirnos alguna excusas, mejor que sea siempre en positivo. De este modo, nos estaremos diciendo a nosotros mismos frases que nos ayudarán a cumplir con nuestros propósitos.

Y tú, ¿qué propósitos estás cumpliendo?

¡Os leemos en comentarios!

Vuelta al cole con buen pie

Nos acercamos a la fecha clave del jueves día 12 septiembre, evento en el que, en Cataluña, muchos escolares van a reiniciar la vuelta a las aulas.
Para muchos padres este será el momento de relajarse después de unas semanas donde han estado compartiendo muchas horas con sus pequeños/as. Esta situación es muy habitual, y aunque puede sorprender, la exponemos como conversaciones casi literales de cómo se sienten muchos padres y madres estas semanas.

¿Cómo gestionar la vuelta al cole con los peques?

Lo que podría parecer como un período o momento de unión familiar, para muchos padres y madres a resultado ser un período muy estresante al verse sobrepasados por muchos momentos de tensión y de incomodidad.

Vuelta al cole, Owl Psicología

Con este artículo vamos a dar algunas pautas para poder gestionar el estrés acumulado y también para poder establecer algunas líneas que ayuden a los padres y madres a gestionar mejor las futuras situaciones de conflicto y estrés.

Pautas para hacer una buena vuelta al cole

  1. Establecer horarios que sean regulares: es fundamental debido a que durante el verano se han desvanecido muchas de las líneas y reglas a nivel de horarios. Es importante remarcar las horas de acostarse y levantarse, así como las horas de las comidas.
  2. Establecer las conductas deseadas de los niños y los jóvenes:muchas veces los padres se centran más en las cosas que no quieren que hagan sus hijos e hijas, pero olvidan pedir lo que sí desean. Es por este motivo que establecer un listado de cuáles son las tareas y los puntos deseados, ayudará a que pueda haber armonía familiar.
  3. Marcar espacios de diálogo familiar: durante el verano muchos niños y jóvenes han pasado mucho tiempo con amigos y amigas, en los campamentos, casales…, y quizás con los padres han sido momentos donde han podido haber algunos conflictos y no tanto ocio o comunicación. Es importante con la vuelta al colegio que se puedan marcar momentos donde padres e hijos puedan compartir y divertirse. Por ejemplo: ver una serie todos juntos por la noche, salir a pasear, jugar juegos de mesa, o practicar algún deporte.
  4. Regular el uso del móvil y otras pantallas: otro elemento que probablemente se ha descontrolado durante las vacaciones es el uso o el abuso de las pantallas. Has de tener en cuenta que cada vez hay más dependencia a ellas, y esto nos llevan a que los adultos tengan establecer más límites. Puedes establecer un horario o espacios sin su uso.
  5. Dedicarte tiempo: es importante que tú como padre o madre puedas dedicarte tiempo para tu cuidado. Tiempo para que tú puedas sentirte también que dispones de espacio personal para descansar y recuperar energía.
  6. Establecer tiempo para la pareja: igual que durante el curso, puede hacerse difícil disponer de tiempo para poder compartirlo con la pareja. Ahora puedes ser más consciente con la vuelta al trabajo/ cole y así será mucho más sencillo de poder establecer citas y encuentros con tu pareja. El propósito es evitar caer en los mismos errores de los años anteriores. Puedes hacer actividades tan sencillas como: dar un paseo, ir a cenar, salir a hacer alguna actividad cultural o simplemente estar los dos solos en casa mientras podéis dejar los niños con algún familiar o amigo/a.

Que la vuelta al cole sea una experiencia para poder cambiar y mejorar las cosas, no una fuente de estrés. ¿Te animas a seguir estas pautas?

Dieta Mediterránea y la salud mental

Dieta Mediterránea, ¿qué es exactamente esta dieta y en qué consiste?

Es una dieta que, según la OMS y FAO, se considera sostenible y de calidad, basada fundamentalmente en el consumo de frutas, legumbres, verduras, pescado, aceite de oliva…

En definitiva, una dieta elaborada con productos típicos de los países mediterráneos.

Un estudio publicado en la revista Psychology and Health, llevado a cabo por la facultad de medicina de la Universidad Autónoma de Madrid con la colaboración del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu de Sant Boi de Llobregat y miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red Salud Mental, han determinado que la dieta mediterránea está estrictamente relacionada con un mejor funcionamiento cardiovascular.

A su vez, los participantes de dicho estudio también experimentaron menos emociones negativas.

Parece ser, pues, que la dieta mediterránea afectó de manera directa y positiva en el bienestar psicológico de los participantes.

Dieta mediterránea, Owl Psicología

Aún así, debemos destacar que este dato no aparece reflejado de manera concluyente en el estudio publicado en la revista Psychology and Health.

Otro estudio, publicado en el European Journal of Clinical Nutrition, realizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Navarra, ha estudiado la influencia de la dieta mediterránea sobre la calidad de vida en la salud mental y física de las personas.

Con una muestra de más de 11.000 personas y cuatro años de investigación, el resultado del estudio concluyó que hay una asociación directa entre la adherencia a la dieta mediterránea y ostentar mejores valores físicos, vitales, mentales y emocionales.

Por último, queremos destacar la existencia de estudios que demuestran que la dieta puede influir en el estado de una depresión.

En uno de ellos se determinó que los participantes a los que se les dio dieta mediterránea, mejoraron sus síntomas depresivos en menos de 3 meses, en comparación al resto de participantes a los que no se les modificaron sus dietas y tan solo recibieron apoyo social.

En OWL INSTITUTE, Institut Psicològic nos encanta la dieta mediterránea. Es ligera, muy refrescante y sobre todo, nos ayuda con nuestro bienestar físico y emocional.

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