“Black Friday” o  “viernes negro”, es una celebración que lleva muy pocos años instaurada en nuestro país. Si eres como yo, quizás sólo conocías las ofertas de las rebajas y poco más. Esta celebración que toma lugar el 29 de noviembre, es una supuesta “fiesta” que nos anima a comprar los regalos antes de las fiestas navideñas. Eso sí, nos aseguran grandes descuentos y promociones.

Pero, ¿qué hay detrás de la fiesta del Black Friday?

En primer lugar su historia, está vinculada con el pasado esclavista de los Estados Unidos. Con lo cual su propia celebración sólo refuerza una actividad totalmente detestable.

Pero en términos modernos, podemos también analizar el “Black Friday” como una celebración que incita al consumismo. Es decir, nos impulsa a gastar sin control en muchos casos.

Se ha estudiado que cuando compramos impulsivamente, lo que estamos haciendo es activar unas áreas del cerebro que generan una sustancia placentera. Estamos activando nuestro sistema de recompensa. Entonces, cada vez que repetimos tal acción, sentimos las mismas dosis de placer. De esta manera sólo estamos reforzando un comportamiento que a la larga puede llegar a ser adictivo.

En inglés existe el término “shopaholic”, que sería como “adicto a las compras”. Este fenómeno no es nuevo, ya lleva tiempo estudiándose. Y lo que se ha descubierto es que puede llegar a ser tan adictivo como el juego, las apuestas u otras conductas adictivas.

Es por esta razón que a nivel individual, deberíamos ser más conscientes que cuando nos dejamos llevar por el frenesí de estas campañas de compras, estamos realmente entrando en una serie de dinámicas que pueden ser peligrosas.

No nos damos cuenta, porque son acciones “socialmente” aceptadas. En una sociedad plenamente capitalista, quién más compra puede ser sinónimo de más éxito o de más recursos. Pero muchas veces podemos llegar a comprar para suplir una falta o carencia emocional. Buscamos ese “subidón” de la compra impulsiva. Esa sensación de satisfacción tras las compras efectuadas. Y sólo estamos reforzando un patrón de satisfacción igual a desembolso económico.

Cuando entramos en este tipo de dinámicas hace que muchas veces nos sintamos esclavos de nuestros propios deseos. Pudiendo en algunas ocasiones a contraer serias deudas con bancos y otras entidades crediticias.

Sí, consideras que el “Black Friday” o estas festividades son inofensivas, te animamos a que busques estudios acerca de las personas que sufren de problemas con la adicción a las compras. Verás que son personas, que no son muy distintas a nosotros/as. Son personas que emocionalmente buscan muchas veces llenar un vacío.

Hay gente que puede llenar este vacío emocional a través de la comida; otras que es a través de las relaciones esporádicas; y hay otras que es a través del consumo.

Sí es tu caso, es importante que en primer lugar reconozcas estas conductas. Después es fundamental dar el paso de compartirlo con personas que sean importantes en tu vida. También el poder pedir ayuda a un profesional de la Psicología puede ser clave para poner solución al asunto.

Al final, acabamos gastando en función a nuestras carencias emocionales. Así, que invertir en poder hacer un tratamiento puede ser la mejor compra para ti.

Y tú, ¿eres fan del Black Friday?