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¿Por qué debes ser sanamente egoísta?

Cuando leemos la palabra ” egoísta ” o “egoísmo” nos ponemos a la defensiva.

Sí, has leído bien. Es un término que nos cuesta asimilar porque tenemos vinculada una fuerte carga emocional.

De pequeños / as nos repiten que no debíamos ser egoístas. Todo lo contrario, que debíamos compartirlo todo, ayudar a los demás y servirnos los últimos. Estas pautas educativas están bien porque refuerzan los valores de la solidaridad, el respeto y el hecho de cuidar a los demás, pero llevados al extremo hace que seamos personas que desarrollen conductas de cuidar o proteger a las demás personas a costa de desvalorizarnos a nosotros/as. Y finalmente acabamos adoptando un “rol de cuidador / a” llevado al extremo.

La idea es romper con ello para cuidar más y mejor. Así que en lugar de decir “sé egoísta”, queda mejor poner un elemento previo que es el de “sanamente”: “sé sanamente egoísta.”

Nos referimos al egoísmo positivo o sano, que no es otro, que el hecho de priorizarnos a la hora de cuidarnos.

Al igual que una fuente que se seca y no puede dar más agua … Esto es lo que nos pasa a las personas. Damos, damos y damos, pero como no nos damos a nosotros mismos / as acabamos totalmente secos… Sin ganas y sin energías para poder seguir ayudando a los demás.

Otra metáfora muy clarificadora para entender el concepto de ser “sanamente egoísta” la encontramos en los aviones. Cuando recibíamos las instrucciones de emergencias, siempre nos decían que, si el espacio quedaba despresurizado, descenderían las mascarillas con oxígeno. Entonces, inmediatamente sería necesario que te colocases tu mascarilla primero y después la de tu acompañante.

¿Por qué es así el protocolo de emergencia?

Porque si no te pones tú primero la mascarilla entonces al quedarte sin oxígeno, no podrás ayudar a los demás. Incluso, si tienes hijos que viajan contigo, puedes pensar que el protocolo, consiste en ponerlos a ellos primero su mascarilla. Pues no. Porque sin oxígeno tampoco los podrías ayudar.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo puedo ser más sanamente egoísta?

O dicho de una forma más amigable … ¿Cómo me puedo priorizar más a mí mismo / a?

El gran problema a superar es la culpa, ya que podemos encontrarnos en un entorno donde se han acostumbrado a que lo demos todo por los demás, pero si seguimos así, si no cambiamos, nos encontraremos también saturados / as. La respuesta se encuentra en reclamar lo que nos corresponde y poderlo manifestar en nuestro entorno. No es una cuestión de desamor o de que ya no sientes afecto hacia ellos / as.

Todo lo contrario. Sino que se trata de un acto de salud. De poder estar bien primero tú para más adelante poder ayudar a los demás miembros de tu familia o círculo social.

Si no lo comprenden, es una señal que quizás aquellas personas estaban cómodas con la relación que tenían, pero no te valoran como persona, valoran lo que les aportas.

Así que en estos tiempos de pandemia es muy necesario que puedas cuidarte. Y recuerda que el orden es el siguiente: me cuido, estoy bien y entonces cuido a los demás.

No al revés: cuido a los demás, me olvido de cuidarme y me acabo saturando.

Ánimo en este camino hacia tu salud mental, física y emocional.

Dr. Oriol Lugo
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic

“Al principio era perfecto…”

Con este título es como empiezan muchos de los testimonios de relaciones muertas. Hoy os quiero hablar del amor, o mejor dicho, de cuando deja de llamarse amor para gritarse “maltrato“.

La mayoría de inicios de las relaciones de pareja son emocionantes y/o nacen del interés hacia el otro. Estamos conociendo y descubriendo una persona que parece que nos gusta, nos atrae por alguna razón. Este es un proceso natural que luego irá evolucionando hacia un amor más maduro, si la relación sigue y salimos de la primera fase (el enamoramiento). Pero “al principio todo era perfecto” cuando llega a terapia, puede ser un indicador de gran peligrosidad. En este caso, hablamos de aquellas parejas donde uno de los dos resulta ser una persona con actitudes abusivas y de diferentes tipos de maltrato.

“al cabo de un tiempo, cambió radicalmente, empezó a controlar todo lo que hacía. Me preguntaba constantemente dónde estaba, con quién, qué hacía, que le enviara fotos”. “Cualquier tema o situación era motivo para discutir, así que por no hacerle enfadar…”.

Este es un fragmento de un testimonio anónimo y modificado de un caso de maltrato psicológico en pareja. Cuando esto sucede nos encontramos ante una persona que maltrata a otra porque vulnera sus derechos, valores, e intimidad a través de la manipulación y seducción. Pero como sabemos, esto no sucede de un día para otro sino que existe un camino recorrido que empieza por las buenas palabras, acciones y detalles, que enganchan al otro. Supone días y días de sutil manipulación para acabar siendo y haciendo como la pareja quiere.

“Me empezó a decir qué llevar, cómo comportarme con sus amigos, hasta cómo debía mirarles o no etc. al final no podía salir ni de casa, mientras él hacía lo que quería, claro” Todo se reducía a que yo, supuestamente, intentaba ligar siempre con alguien, quien fuera, donde fuera”.

En uno de los casos que llegó a nuestro centro, la persona había roto años antes con una relación por proyectos de vida diferentes y recibió un mensaje completamente contrario a lo que creía hasta entonces. Le dijeron que era demasiado independiente en su relación anterior y que eso no podía ser amor, así que creó una nueva creencia limitante: “estar enamorado significa estar enganchado”. Creencia de la que no era consciente y bajo la cual hizo lo que la pareja le fue pidiendo hasta anular su autoestima y crear una dependencia afectiva. En este caso la persona pudo poner un límite al maltrato cuando se dio cuenta que aquello no era normal. Se había transformado hasta tal punto que ya no se reconocía ni físicamente. ¿A costa de qué? De su propia identidad, es decir, su vida.

Es duro, pero cierto, que para que exista una persona que maltrata debe haber una persona que lo permite, es decir, dependiente emocionalmente. Detrás de ello co-existen muchos factores: la educación, valores, economia, familia de origen y la relación con los padres, creencias, personalidad, mitos sobre el amor, relaciones anteriores, etc. Es precisamente en todas estas variables donde debemos explorar dónde está la mecha que empezó a prender.

Preguntar, compartir el sufrimiento y buscar ayuda es el primer paso para terminar definitivamente con la relación y poder volver a confiar para seguir adelante. El amor tiene límites y cada uno debe encontrar y reafirmarse en los suyos para tener relaciones sanas y felices.   

“¿Alguna vez me quiso?” Se preguntaba. Creo que la respuesta estaba clara: “¿Cómo te gusta que te quieran?”

Júlia Beltrán
Psicóloga y experta en Terapia de Pareja
Miembro del equipo de OWL Institute. Institut Psicològic

Inteligencia Emocional: ¿quieres ayudar a tus hijos a desarrollarla?

La inteligencia emocional es la capacidad de detectar, entender y gestionar las emociones que sentimos nosotros mismos y las que sienten los demás.

A continuación, os dejo unas pautas para que podáis ayudar a vuestros hijos a desarrollarla:

Identificar, detectar y expresar las emociones:

Primero, es importante saber qué ha pasado, qué es lo que siento, qué nombre le puedo poner. Seguidamente, podemos situar esa emoción en el cuerpo, como un peso en el pecho, como fuego en las manos… Con los niños es muy útil identificarla mediante colores o formas. Por último, poder demostrarla. Es importante tener en cuenta que no todos los niños son capaces de expresar las emociones con palabras y muchos harán que salgan mediante juegos, por ejemplo.

Actividades en casa:

Utilizar algún registro donde pongamos todos los días de la semana y el nombre de los miembros de la familia. De esta forma cada uno tendrá que apuntar cómo se ha sentido en ese día. Pueden usarse pegatinas, identificar cada emoción con un color o la idea que os resulte más cómoda.

Imitación:

Sé el espejo donde se miren tus hijos. Si los adultos que le rodean saben identificar, detectar y gestionar sus emociones les resultará mucho más sencillo aprender a hacerlo ellos también.

Películas y cuentos:

Las películas como Del revés, Soul, Up y cuentos como Tengo un volcán de Miriam Triado o el Monstruo de Colores de Anna Llenas, están cargadas de contenido emocional que puede resultar de utilidad para que los niños vean en otros lo que a ellos también les pasa y de esa forma, podamos mantener después con ellos una conversación acerca de todo ello.

Formas de actuar alternativas:

Cuando el niño nos explique alguna situación dónde la emoción no le ha permitido actuar de la forma correcta, conviene no quedarse solo con eso si no buscar entre los dos una alternativa que represente una forma más adecuada de enfrentar esa situación.

Ayudar a gestionar:

Primero, hay que entender que cada niño tiene una personalidad y unas preferencias. Es bueno adaptarse a lo que más le guste para poder rebajar un estado emocional igual que a veces, la forma que utilicemos para ayudarle tendrá que ver con la emoción que sienta. Por ejemplo, el mismo niño cuando está triste necesita un abrazo, pero cuando está enfadado prefiere pintar en folios rallándolos de muchos colores.

Autoestima:

Reforzar todas aquellas cosas que hacen bien, todas aquellas cualidades que tienen eso hará que ellos se den cuenta que todos tenemos puntos fuertes y cosas que nos conviene mejorar. Cambiar el verbo “ser” por el verbo “estar”, ya que una emoción no nos define.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
https://www.psicologosantacoloma.es/ayudar-gestionar-las-emociones-los-ninos/
https://www.psicologosantacoloma.es/como-ayudar-a-mi-hijo-a-a-gestionar-bien-las-emociones/
https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/potenciar-la-inteligencia-emocional-desde-casa.html
AEPSIS

Vacía tu mochila emocional de una forma rápida y efectiva

Después de pasar el confinamiento, y con una situación actual de gran incertidumbre, se hace más necesario que nunca poder cuidar nuestra salud mental.

En OWL INSTITUTE siempre estamos a la vanguardia de los últimos descubrimientos científicos, así como de las más recientes tecnologías para mejorar tu bienestar.

Hoy queremos presentarte a EMDR KIT, una tecnología que podrás encontrar en nuestros centros y que te ayudará a poder superar:

  • La ansiedad.
  • El estrés.
  • Las fobias.
  • El insomnio.
  • La depresión.

EMDR KIT está compuesto por varios elementos que nos ayudan a estimular el cerebro para que pueda liberarse aquellas emociones, sensaciones y pensamientos que nos perturban.

Está formado por tres elementos claves:

Un “Tubo de luz” que permite que la persona moviendo los ojos de derecha a izquierda se activen las zonas del cerebro que gestionan las emociones y así se pueda liberar el estrés correspondiente.

Unos “Pulsadores” que permiten la estimulación táctil en las manos. Esto facilita la integración del hemisferio derecho e izquierdo, para que puedas sentirte más relajado/a mientras liberas aquellas experiencias que fueron dolorosas.

Auriculares con “Música de Estimulación Bilateral” que facilita que el individuo alcance un mayor nivel de relajación, ideal para poder permitir que se reprocesen las vivencias traumáticas de una forma más ágil y efectiva.

Todos estos elementos están a tu disposición en nuestros centros OWL INSTITUTE. Si quieres saber más sobre cómo podríamos ayudarte, no dudes en contactar con nosotros, ya sea a través de nuestro correo electrónico (info@owlpsicologia.com) o llamando al (+34) 644 84 88 74.

¡Ahora es el momento de sanar tus heridas!

El tarro de las cosas buenas

Este año, ha sido especialmente complicado. Estamos viviendo una pandemia que nos ha afectado a nivel profesional, personal y económico. Hemos tenido que aprender otras formas de trabajar, otras maneras de relacionarnos con nuestros seres queridos y otras maneras de entretenernos al tener mucho más tiempo libre.

Los niños, dejaron de ir al colegio y dejaron de poder salir a jugar, de poder relacionarse con sus iguales. A muchos les costó entender lo que estaba pasando. De un día para otro, dejaron de tener contacto con sus abuelos.

Muchos de nosotros hemos experimentado sentimientos de tristeza, de incertidumbre, de angustia que nos han generado mucha dificultad para encontrar momentos o cosas positivas durante todo este tiempo. Además, a menudo nos es mucho más sencillo fijarnos en las cosas negativas, ya que tienen más peso en nuestro estado emocional.

Es por ello, que se hace especialmente necesario, valorar todas aquellas cosas buenas que nos pasan a diario y que debido a las circunstancias tan negativas que vivimos pasan desapercibidas.

El tarro de las cosas buenas

Os presento una idea que nos puede ayudar a ser más conscientes de todas aquellas cosas ositivas que nos ocurren. Os animo a realizarlo con vuestra familia.

La actividad consiste en coger un tarro (que no sea muy pequeño) y decorarlo como os guste. Aconsejo que sea trasparente así podéis ir comprobando como se llena. Si lo hacéis en familia, podéis ponerle vuestro nombre para saber cuál es de cada uno.

Se trata de ir anotando en diferentes papeles cosas buenas que pasen cada día, no hace falta que sean grandes cosas, los pequeños detalles también cuentan. De esta forma, fijaremos más nuestra mirada en lo positivo. También trabajaremos nuestra capacidad reflexiva y aumentaremos nuestra autoestima al darnos cuenta de todo aquello que hacemos bien y que a veces pasamos por alto.

¡Atención! No vale abrir el tarro hasta que haya finalizado el año. Cuando nos encontremos en los últimos días del año, lo abriremos y leeremos todas aquellas cosas que han formado parte de nuestro día a día y tendremos una mirada más positiva del conjunto de los días que forman el año.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

¿Por qué es importante jugar con los niños en terapia?

El juego es fundamental para el desarrollo infantil ya que se ha demostrado que incide sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro. Cuando un niño juega está poniendo en marcha su creatividad fomentando la aparición y el desarrollo de su imaginación, motricidad y emociones. Con el juego, los niños interactúan y descubren un mundo que aún les tiene secretos guardados.

Jugar con los niños te permite relacionarte con ellos de una forma más cercana, estableciendo un puente entre su mundo y el del adulto. Cuando juegan de forma espontánea, los niños desarrollan capacidades tales como el trabajo en equipo, compartir, solucionar conflictos y autogestionar sus emociones.

En terapia, el juego es importante para socializar, comunicarse con los demás, para que entiendan que vivimos en sociedad y para que observen que hay muchas opiniones diversas respecto a un mismo tema.

Se ha podido comprobar que el juego dentro de la consulta, puede ayudar a sacar a la luz cómo el niño se siente o qué le preocupa. Temas que a menudo cuesta verbalizar pueden aparecer de esta forma.

Por ejemplo, el juego simbólico, aquél que crean los niños de forma espontánea con juguetes como por ejemplo muñecos, nos proporciona mucha información a los terapeutas ya que a través de estos objetos representan la realidad que viven y que a menudo no terminan de comprender y les genera malestar. A partir de ahí podemos ayudarles a entender lo que les pasa, proporcionándole estrategias para gestionarlo y rebajar la activación emocional, facilitando su expresión.

En ese espacio generado en la consulta, todo lo que ocurre mientras se juega (o se realiza alguna manualidad, dibujo, etc.) a es válido y relevante, además, nos permite construir un engranaje con todo aquello que aflora generando una interpretación válida para el niño.

El juego en los trastornos de aprendizaje

Tiene un papel muy importante también para trabajar los trastornos de aprendizaje tales como dislexia, TDAH, etc. ya que promueve la mejora de la memoria, la atención, la concentración, el lenguaje, la motricidad, la toma de decisiones, el cumplimiento de las normas y de respetar los turnos, la tolerancia a la frustración, etc. sin olvidar que es una herramienta con la que trabajan motivados.

Juegos como el Fantasma Blitz de Devir, ayudan al control del impulso y a mejorar la atención ya que el objetivo consiste en que el niño se concentre y elija el objeto adecuado.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Asturizaga, Estefanía, & Unzueta, Carla. (2008). EL ESTATUTO DEL JUEGO EN LA CLÍNICA PSICOANALITICA CON NIÑOS. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 6(1), 1-21. Recuperado en 11 de octubre de 2020, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077- 21612008000100001&lng=es&tlng=es.
CEAC: https://www.ceac.es/blog/la-importancia-del-juego-en-psicologia-infantil
Informe FAROS-HSJdD: https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/dedicar-tiemponinos-jueguen-basico-su-desarrollo
TEA EDICIONES: http://web.teaediciones.com/Como-utilizar-los-juegos-deintervencion-en-la-practica-clinica.aspx

¿Cómo ayudar a tu hijo con trastorno de conducta? La técnica de las 3 cestas

El autor Ross W. Greene parte de un enfoque cognitivo para comprender a los niños con un trastorno del comportamiento disruptivo, defendiendo que la conducta de tales niños se debe a un retraso en el desarrollo de habilidades cognitivas concretas.

A diferencia de los enfoques conductuales clásicos (según los cuales: los niños pueden hacer bien las cosas si ellos quieren), este autor se centra más en la cognición que en la conducta, entendiendo que la conducta explosiva de estos niños no es intencional e identificando las habilidades cognitivas que se necesitan aprender.

La regulación de las emociones, la tolerancia a la frustración y la habilidad para resolver problemas por parte de los niños no se desarrolla independientemente, sino que dependen de la forma que tienen los adultos de enseñar esas habilidades a los niños.

La conducta explosiva de estos niños se da cuando las demandas cognitivas ante un problema superan la capacidad que tienen para responder de forma adaptativa, llevando al niño a frustrarse y colapsarse cognitivamente, provocando que sea incapaz de pensar tranquilo y racionalmente.

Hay 3 objetivos fundamentales para ayudar a su hijo a adquirir las habilidades cognitivas necesarias para gestionar la frustración y resolver problemas:

  1. Mantener a los adultos como figuras de autoridad.
  2. Enseñar a su hijo las habilidades de la flexibilidad y la tolerancia a la frustración.
  3. Ser conscientes de las limitaciones de su hijo.

Para conseguir estos 3 objetivos, repartiremos los comportamientos disruptivos de su hijo en 3 cestas:

Cesta A: contiene aquellos comportamientos importantes por los que merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo. Esta cesta le ayudará a conseguir el primer objetivo: mostrarse como figura de autoridad.

En esta cesta está siempre la seguridad, por ello incluye comportamientos no seguros, es decir, aquellos que pueden ser dañinos para su hijo, otras personas, animales u objetos (por ejemplo: pegar, dar patadas, tirar cosas, romper objetos, etc.). Estos comportamientos no son negociables y por ello merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo, con tal de imponer seguridad.

Por lo tanto, en esta cesta no se le enseña a su hijo a pensar en mitad de la frustración, sino que se le enseña que usted es la figura de autoridad, indicándole al niño que este es un tema que no se va a discutir.

Cesta B: contiene aquellos comportamientos que son importantes, pero por los que no merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo. Estos comportamientos son con los que trabajará para conseguir el segundo objetivo: enseñar habilidades de flexibilidad y tolerancia a la frustración a su hijo.

En esta cesta “hay mucho que enseñar y mucho ejemplo que dar”, ya que se dedicará a ayudar a su hijo a pensar, comunicarse y buscar una solución, enseñándole habilidades de las que claramente carece: establecer un toma y daca con otra persona, mantener la calma en medio de la frustración, adoptar la perspectiva de otra persona, resolver los desacuerdos de forma mutuamente satisfactoria, etc.

Para ello, son clave 2 pasos: 1) Mostrar empatía: hacerle saber a su hijo que entiende que algo no le guste o no esté de acuerdo; 2) Invitarlo a buscar una solución: proponerle a su hijo buscar una solución al problema donde tanto él como usted salgan beneficiados.

Debe recordar que su hijo tiene dificultades para pensar racionalmente cuando se enfada y frustra, lo que le dificultará practicar y aprender a pensar cómo solucionar un problema, haciendo que tarde más de lo que usted espera en mejorar su capacidad de generar soluciones, siendo necesario practicar no solo en situaciones conflictivas, sino también en situaciones más tranquilas.

Cesta C: contiene comportamientos poco importantes que no merecen que se diga nada sobre ellos, simplemente se ignorarán, ya que están fuera de su interés. Esta cesta le ayudará a conseguir el tercer objetivo: ser consciente de las limitaciones de su hijo.

Esta cesta está llena de comportamientos de los que tendrá que olvidarse por completo, al menor por ahora, aunque en su momento pudieron parecer una prioridad. Si un comportamiento está en esta cesta, ya no se mencionará más y mucho menos se inducirán colapsos a causa de él.

Esto permitirá reducir el nivel de frustración y el número de colapsos de su hijo a lo largo del día, así como mejorar la comunicación. Con el tiempo, a medida que prioridades mayores estén resueltas (comportamientos de la cesta B), podremos pasar comportamientos de la cesta C a la cesta B.

¿Quién decide a qué cesta va un comportamiento? Usted. ¿Quién decide si se ha llegado a una solución aceptable? Usted. ¿Quién decide si su hijo es capaz de poner en práctica una posible solución? Usted. ¿Quién sigue mandando? Usted.

Tania Lozano
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Fundación Cadah. Enfoque cognitivo del TND según Greene (CPS). https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/enfoque-cognitivo-del-tod-segun-greene-cps.html
Greene, R.W. (2004). Cuestión de cestas. Dentro R.W. Greene (ed.), El niño insoportable (2ª ed., p.136-186). Medici.

Mi hijo no hace caso, ¿qué hago?

La disciplina en los niños es importante, no solo porque les enseña lo que está bien y lo que está mal sino que también les ayuda a aprender a convivir en sociedad.

En este artículo, se exponen algunas ideas sobre cómo ayudar a tu hijo a que tenga un comportamiento adecuado:

  • Déjale claro cuál es el comportamiento adecuado para ese momento. Por ejemplo: si quieres estirarte en el sofá, quítate primero los zapatos. Hazlo tú también, así te tomará de ejemplo. Si van a ir a algún sitio en concreto, explícale antes que comportamiento se espera de él. Por ejemplo: mañana vamos a la boda del primo Andrés, recuerda que allí hay que estar en silencio.
  • Explícale las consecuencias que pueden tener sus actos. Por ejemplo: Si no haces los deberes, no podrás ver la televisión.
  • Permítele decidir entre dos opciones que son adecuadas en ese momento, de esta forma tendrá la sensación de que él también tiene un papel en la decisión de esas reglas y se reducirán las probabilidades de que se oponga. Por ejemplo: tienes deberes de lengua y de sociales, ¿por cuál quieres empezar?
  • Antes de regañarle e imponer la consecuencia, deja que tu hijo te explique lo que piensa y siente. Hay que tener en cuenta que no siempre el mal comportamiento responde a resistencias, sino que también puede ser motivado por otros acontecimientos, como por ejemplo sentir celos ante la llegada de un hermano. Todos los niños necesitan atención por parte de sus padres.
  • Existen dos clases de límites, los que responden a cuestiones más serias y los que responden a aquellas más banales. En los primeros, por ejemplo un mal comportamiento, es importante ser firme, mostrarse serio y seguro de lo que se dice, sin gritar. En aquellas normas que no son tan importantes, se puede ser un poco más flexible, ayudando solo a que el niño responda hacia la conducta que deseamos, por ejemplo: cuando termines de merendar, te pones con los deberes, ¿sí?
  • Dale a tu hijo una explicación que corresponda a la norma, cuando los niños entienden el porqué de lo que les pides les resulta más fácil cumplirlo. Por ejemplo: Si no te atas bien los cordones de los zapatos puedes tropezar y hacerte daño.
  • A veces, se puede proponer una actividad alternativa que encamine al niño hacia el comportamiento adecuado. De esta forma, evitamos regañar y valoramos lo que desee al demostrar que somos capaces de escucharlo, aunque en ese momento no podamos cumplirlo. Por ejemplo: Hoy no podemos ir al parque porque llueve, pero si quieres, podemos hacer una manualidad en casa.
  • Las reglas deben de ser siempre las mismas, si cada día son diferentes, ellos intentaran cambiarlas día tras día y no se generará la rutina deseada.
  • Muéstrale que la conducta es inapropiada pero no él. Por ejemplo, cambiar “has roto el juguete, eres un niño malo” por “has roto el juguete, eso está mal”.
  • Cuando esté realizando una conducta apropiada espontáneamente házselo saber. Es una buena forma de que vean que al portarse bien reciben recompensa.
  • No en todas las ocasiones es necesario reaccionar, hay momentos en los que su hijo puede ver por sí mismo que sus actos tienen consecuencias. Por ejemplo: Si rompe los lápices de colores, se dará cuenta de que no puede seguir pintando.
  • Nuestras emociones deben estabilizarse antes de imponer la consecuencia, de esta manera nos aseguramos de que será la apropiada y no fruto de nuestro propio enfado. Es mejor contar unos segundos y después valorar lo que ha pasado y reaccionar.
  • Explica a tu hijo que si no se porta bien se le apartará de aquello que esté haciendo por un tiempo previamente establecido (1 minuto por edad). Esta medida funciona entre los 2 y los 5 años, aunque con algunas modificaciones puede usarse.

Es muy importante, ser firme y cumplir con las consecuencias que se establecen. De nada servirá que impongamos una consecuencia si después la retiramos.

Ni cachetes ni palabras que puedan hacer daño.

Dar cachetes, gritar, avergonzar… no va a servir para cambiar la conducta del niño, sino que va a herir su salud física y mental a largo plazo. Esta forma de disciplina, enseña a los niños que cuando está frustrado por no conseguir lo que quiere está permitido actuar de esta manera.

Avergonzar o utilizar palabras duras hacia los niños puede llegar a ocasionar incluso más problemas en su conducta, lejos de ayudar a cambiarla.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Fundación CADAH – Cómo aplicar límites a los niños https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/como-aplicar-limites-a-los-ninos.html
Healthy Children – ¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo? https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communicationdiscipline/Paginas/disciplining-your-child.aspx

El inicio de la lectura y el papel de los padres

Fomentar la lectura en casa puede tener un papel fundamental en el desarrollo de la habilidad lectora en los niños, que suele iniciarse entre los 6 y los 7 años. Aunque la lectura se enseña en la escuela, los padres pueden contribuir a mejorar ese aprendizaje e incluso a que lo conviertan en su nuevo hobbie, aunque esto último dependerá del carácter y los gustos de
cada niño.
Leer libros en voz alta es una de las mejores maneras de ayudar a que su hijo aprenda a leer.

Estos son algunos consejos que puede seguir cuando lea con su hijo:
● Mientras vaya leyendo resiga con un bolígrafo, un lápiz, el dedo… para que su hijo vea las palabras que están contando la historia.
● Cambie las voces y haga los sonidos propios de los animales, eso le generará interés.
● Muestre a su hijo las imágenes que acompañan el libro y explíquele qué sucede.
● Si hay una frase repetida en el cuento, haga que su hijo participe.
● Si encuentra alguna situación similar a la vida cotidiana hágaselo saber a su hijo.
● Leer libros puede ayudar a que su hijo exprese pensamientos y emociones, así que si su hijo le hace alguna pregunta o quiere hacer algún comentario pare y respóndale.
● Aunque su hijo ya sepa leer, siga leyéndole en voz alta, es una buena manera de que escuche y comprenda historias que no podría comprender leyéndolas por sí mismo. Además, podrán disfrutar de un rato agradable juntos.
● Cada día dedique un tiempo a la lectura, puede ser antes de ir a dormir.
● Procure que la habitación de su hijo sea confortable para la lectura: con una silla o una cama y una lamparita que le facilite ponerse a leer. También deje libros que puedan gustarle a su hijo para que él los lea por su cuenta si le apetece.
● Permítale escoger a su hijo el libro que quiere leer dentro de los apropiados para su edad, de esta forma también generará más interés por la historia si puede elegirla.
● Puede realizar juegos con palabras o elementos que quiera que aprenda para avivar su curiosidad y su interés.

Cuando su hijo se ponga a leer, pídale que lea en voz alta. De esta forma, generará confianza en su forma de leer y disfrutará aprendiendo mientras una persona significativa para él le escucha. Puede turnarse con él para aprender destrezas de lectura de más dificultad.
Es muy importante que si alguna palabra se le atasca, la pronuncie rápido para no perder el hilo de la historia. No haga que su hijo repita la palabra en voz alta si no le apetece.
Si su hijo cambia una palabra pero el significado es el mismo no le haga parar para corregirlo.
Si por el contrario, la palabra no tiene sentido pídale que vuelva a leer la frase diciéndole que no está seguro de haberla comprendido.

No se debe establecer un tiempo de lectura muy largo, ya que si no se cansarán, se frustrarán y no querrán volver a retomarlo. Nunca se olvide de reforzarlo positivamente, eso hará que tenga más ganas de seguir aprendiendo.
Finalmente, hay que tener en cuenta que cada niño es único y tiene su propio ritmo de aprendizaje, por ello es importante no presionar ni forzar. De esta forma disfrutará mucho más del aprendizaje.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuente: Healthy Children – Cómo ayudarle a su niño a aprender a leer
https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/preschool/Paginas/helping-your-child-l
earn-to-read.aspx

Los 5 mejores juegos de mesa educativos para jugar con tus hijos

Actualmente, estamos viviendo una situación totalmente atípica a causa de la Covid-19. Los niños y niñas han tenido y tienen mucho tiempo libre y se acaban los recursos para entretenerlos. Muchos padres y madres se encuentran con que la tecnología ha acaparado por completo la atención de sus hijos/as y les gustaría que jugaran a algo que no estuviera relacionado con una pantalla.

A veces, se hace difícil seleccionar juegos con los que además de disfrutar puedan aprender y desarrollar habilidades como por ejemplo la tolerancia a la frustración o la atención.

Por ello, os dejo esta selección de juegos para que los niños estimulen sus capacidades mientras se lo pasan en grande:

1. Lince: el Lince de Educa es un juego para mayores de 6 años (aunque cuenta también con versión infantil para menores de esa edad) que consiste en ser el primero en encontrar la imagen de tu tarjeta en el tablero. Es un juego que además de ser muy entretenido, ayuda a mejorar la atención y la memoria.

2. Jenga: el Jenga es un juego que ha sido fabricado por muchas marcas de juguetes como por ejemplo Hasbro. Se puede jugar a partir de los 6 años de edad. Este juego consiste en ir quitando las piezas de madera que componen la torre de forma que ésta no se caiga. El Jenga es un juego muy interesante, ya que desarrolla la capacidad de toma de decisiones al tener que establecer la mejor estrategia para mantener la torre en pie.

3. Fantasma Blitz: el Fantasma Blitz de Devir está recomendado para mayores de 8 años. El juego contiene un bloque de cartas y 5 objetos que deberán colocarse en el centro de la mesa. Después se gira una carta y se deberá coger el objeto que coincida en forma y color con el que sale en la carta. Si no hay ninguno que coincida se cogerá el que no se parece en forma ni color. Tienes que ser el más rápido pero tienes que coger el objeto correcto, ¡si no perderás! De esta forma se promueve el control del impulso y la atención al tener que observar bien la carta para elegir el objeto correcto.

4. Tabú: el Tabú de Hasbro es un juego recomendado para mayores de 8 años. Consiste en conseguir que tu equipo adivine la palabra que aparece en la parte superior de la tarjeta pero con cuidado de no utilizar ninguna de las palabras Tabú, de lo contrario, el otro equipo hará sonar la bocina y habrás perdido. Ya que cuenta con un reloj, este juego aumentará vuestra rapidez mental.

5. Dobble: Dobble de Zygomatic es un juego para mayores de 6 años, aunque cuenta con versión infantil para los más peques. Es un juego muy divertido en el que se reparte una carta por jugador y el resto se ponen boca abajo en el centro de la mesa. Se destapa una de las del montón y el que primero encuentre uno de los dibujos de la carta del centro en la suya se la lleva. Se sigue así hasta que ya no quedan cartas en el centro. Quien tenga el montón más grande gana. En este juego se estimula la capacidad visual, la atención y la rapidez mental.

Hay muchos más juegos con los que poder desarrollar las capacidades de los niños, pero estos son mis favoritos. Además, son juegos que entretienen tanto a niños como adultos y pueden hacer que paséis una gran tarde en familia.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Comentarios y opiniones
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