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Regalos: ¿aceptarlos o no?

Ahora que nos acercamos a las fechas navideñas es habitual entrar en la vorágine de las compras de regalos y presentes. Todos/as queremos demostrar nuestro amor o cariño hacia nuestros seres queridos y recibir también su aprecio.

Pero más allá de la reflexión sobre el consumismo y la reducción de las adquisiciones que se plantea año tras año, la propuesta de este artículo es ir más allá.

Cuando recibimos un regalo es una forma de aceptar algo que proviene de la otra persona. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que nos ofrecen los demás, no consiste en algo material sino más bien en un elemento intangible? Un consejo, una “crítica, pero de buen rollo”, un juicio, una valoración, una orientación, un comentario “para mejorar”…

Muchas veces estos «regalos» que recibimos son obsequios con segundas intenciones. El propósito real no es tanto aportar valor a la otra parte, sino que sea una vía para satisfacer una necesidad del donante. Puede ser una forma de descargar frustraciones con uno mismo/a, una forma sutil de hacer cambiar al otro/a o un deseo no resuelto…

Existe una breve historia oriental que lo explica con mucha claridad:

Una vez un joven que había recibido ciertas críticas de sus compañeros se acercó a un anciano para preguntarle qué podía hacer con esos comentarios maliciosos. El sabio le respondió que cuando uno recibe un regalo que no es de su agrado, lo mejor es devolverlo. Si tú no lo recoges, entonces es el otro quien se lo acaba quedando.

Esto es algo que sucede cuando podemos recibir “buenas ideas” o “sugerencias” por parte de nuestro entorno. Si nosotros decidimos que eso no va con nosotros, simplemente podemos escuchar lo que nos dicen, pero devolver el “regalo”.

Al final nosotros somos los responsables de aceptar o no lo que las personas nos pueden ofrecer. No tenemos ningún deber de quedarnos con las palabras o recomendaciones que creemos que no nos son beneficiosas.

Es más, la gran mayoría de mensajes que recibimos de los demás dicen más de ellos/as que de nosotros. Al igual que los regalos materiales, estos son proyecciones de lo que la persona considera que nos puede llegar a agradar o convenir más, pero nunca serán exactamente lo que necesitamos o deseamos, ya que esto es algo muy personal e individual.

Esto también no quita que ante los comentarios o propuestas de mejora que sean sinceras y constructivas podamos recogerlas y hacer un buen uso.

Todo se basa en determinar qué aceptamos o no.

Y tú, ¿estás dispuesto/a a aceptar los regalos de tu entorno?

Si la respuesta es afirmativa, disfrútalos con plenitud.

Si la respuesta es negativa, simplemente devuélvelos mentalmente a quien te los ha lanzado.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

La prevención frente al Juego del Calamar

El éxito de la nueva serie de “Netflix” no sólo ha batido récords en visionados sino que está empezando a generar toda una ola de conflictos y problemáticas en los niños.

Para aquellos/as que no ha visto “El Juego del Calamar”, explicar brevemente que es una serie de ficción en la que un conjunto de participantes superan pruebas extraídas de juegos infantiles con el propósito de hacerse con una gran suma de dinero . En caso de perder cualquiera de los desafíos los concursantes acaban siendo asesinados.

El problema no es la violencia que aparece sino el hecho de que los niños/as estén accediendo a este contenido, aunque la propia producción dispone de la clasificación para mayores de 16 años.

Al igual que en anteriores modos o tendencias, el Juego del Calamar acabará pasando, pero sí que nos sirve de ejemplo para poder repasar ciertas pautas a la hora de prevenir conflictos presentes y futuros.

A continuación, facilitamos diez indicaciones básicas que seguro ayudarán a las familias:

1.- El primer punto trata de que los propios padres y madres respeten las franjas de edad recomendables. En el caso del juego del calamar como hemos dicho, es a partir de 16 años. Estos límites están establecidos por expertos/as para proteger a los propios consumidores/as.

2.- En caso de que nuestros hijos/as hayan accedido ya al contenido o a una versión edulcorada, es relevante seguir firmes con la idea de no ceder a la hora de que puedan ver contenidos que se encuentren fuera de su rango de edad.

3.- Es relevante que haya un control parental de lo que nuestros hijos/as visionan. Ya sea con aplicaciones que restrinjan el acceso a ciertas plataformas o webs, así como un sistema que permitan a los cuidadores realizar un seguimiento de todo lo que ven los niños.

4.- En caso de convivir con adolescentes que sí tengan los 16 años y que hayan visto la serie, se recomienda hacer un pacto con ellos/as para no hablar de estos temas ante los hermanos/as más pequeños. Los hermanos/as mayores son referentes para los más pequeños.

5.- Se recomienda que con hijos/as adolescentes (mayores de 16 años) se puedan establecer espacios aparte para poder debatir e intercambiar opiniones sobre el trasfondo de la serie. El Juego del Calamar no deja de ser una crítica feroz al sistema hipercompetitivo que impera en Corea del Sur y en otros países.

6.- Como familias debemos tener presente que la violencia es un elemento que, aunque no comporte una respuesta inmediata en los niños sí puede convertirse en algo acumulativo. Es decir, que vean unos dibujos animados, jueguen a videojuegos o visionen películas donde aparezca violencia a la larga puede ser un estímulo negativo para su desarrollo.

7.- Si nuestros hijos/as nos preguntan sobre la serie podemos hablar con ellos/as en un lenguaje que se adapte a su edad emocional, pero teniendo muy claro que no ver la serie es algo que les protege. Es importante razonar el porqué de evitar que accedan a ese contenido.

8.- Si este “Halloween” nos piden disfrazarnos del Juego del Calamar, la respuesta sería facilitar alternativas diversas argumentando que es una ficción que está relacionada con la violencia, y que por lo tanto a nivel familiar la educación en el hogar está fundamentada en torno a los valores de la paz, armonía y la solidaridad (por poner unos ejemplos).

9.- La reunión de las familias en entornos de debate es una muy buena propuesta para poner de acuerdo a todo el conjunto de padres y madres y además ayuda a que haya una sintonía entre las directrices y los límites a nivel de toda la escuela.

10.- El último punto lo dedicamos a la idea de pedir ayuda en caso de que detectemos conductas de violencia. Son elementos que nos pueden dar pistas sobre algo que sería interesante trabajar. La prevención es siempre la mejor forma de poder frenar o evitar cualquier situación o comportamiento que pueda acabar en conflicto.

Esperamos que a partir de estas pautas podamos entre todos/as reconducir toda esta situación que estamos viviendo.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

La serpiente y la sierra

Hay una antigua fábula que dice que en una ocasión, una serpiente que reptaba cerca de una obra de construcción, se topó con una sierra. Al tocar la serpiente la sierra, la primera se sintió amenazada. Percibió que había algo que podía ser un peligro para ella. Entonces trató de morderla. Al notar la dureza del metal, la serpiente intuyó que sus colmillos no podían causarle ningún mal. Entonces optó por enrollarse a su alrededor.

– ¡Ahora sí que tenía todas las de ganar! – pensaba el animal.

A medida que se fue enrollando notó como las puntas de la sierra se iban clavando en su cuerpo. Aun así, el animal seguía estrechando el objeto con la intención de asfixiarlo.

Llegó un punto en el que la serpiente estaba sangrando, pero interiormente pensaba que ya faltaba poco para poder acabar con aquel peligro.

Finalmente la serpiente acabó muriendo fruto de los cortes que ella misma se había provocado.

La moraleja de la historia es la siguiente:

¿A qué cosas, situaciones o personas nos aferramos en la vida?

¿Cuántas de ellas nos hacen más mal que no bien?

¿Hay algún beneficio en la venganza?

Son reflexiones que nos cuestan de hacer, puesto que al igual que la serpiente, nos sentimos amenazados/das o en peligro. Es por eso que perdemos de vista la situación real.

A veces es mucho mejor pasar de largo. No somos ni mejor ni peores para renunciar a los conflictos. Puede ser que simplemente no tengamos ganas de luchar o de batallar.

También es importante distinguir cuáles son las situaciones en las que merece la pena poder poner límites y hacernos valer, de aquellas que simplemente es mejor dejarlas pasar.

Si la serpiente hubiera simplemente dejado estar la sierra, muy probablemente, todavía seguiría viva. Pero si os fijáis, hubo diferentes puntos o momentos donde tuvo la ocasión de desistir. Cuando la mordió podría haber decidido no seguir atacando. O en el momento de enrollarse y notar las puntas afiladas.

En la vida también tenemos situaciones que nos indican que vale más desistir y evitar ciertos conflictos.

Dr. Oriol Lugo
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas

¿Vuelta a la rutina o una oportunidad de hacer mejor las cosas?

Progresivamente vamos volviendo a la normalidad, pero no nos paramos a pensar si es realmente lo que queremos. La mente humana no puede no comparar. Es decir, estamos programados para seguir patrones y rutinas y es inevitable que miremos atrás en busca de lo que hacíamos: nuestras antiguas pautas.

Esta práctica nos era muy útil en el tiempo de las cavernas cuando íbamos siempre por el mismo sendero del bosque y eso nos permitía evitar cualquier peligro. Pero ahora quizás tenemos un nuevo abanico de posibilidades.

¿Y si te dijera que está a tu disposición todo un conjunto de nuevas actividades, propuestas culturales y personas a las que conocer?

Probablemente me dirías:

– Que es cierto, pero que ya te está bien la vida que llevas …

– Que con lo que has vivido durante la pandemia no tienes ganas de sustos …

– O incluso que no te lo has planteado …

Las anteriores respuestas son totalmente legítimas, sin embargo, me gustaría que fuéramos un paso más allá. Si haces memoria, antes de todo lo que vivimos con la COVID, quizás te encontrabas con toda una serie de rutinas que ya te estaban bien. ¿En el hipotético caso de que no quisieras abrirte a nuevas experiencias …, podrías mejorar las cosas?

Por ejemplo, si salías a pasear por las tardes o a correr y hacer deporte … ¿Habría alguna manera de mejorar esto que ya hacías?

Quizás puedes añadir el hecho de correr con música, reproducir algún «podcast» de un orador que te interese o compartir este momento con alguien nuevo.

Aunque no queramos cambiar nuestra rutina, siempre podemos mejorarla, aunque sea un 1%. Esto nos ayuda a darle más frescura a nuestras vidas y explorar nuevas emociones.

No hay que hacer grandes cambios como bien decíamos, simplemente el hecho de decirnos a nosotros/as mismos/as:

¿Cómo puedo mejorar mis rutinas?

La respuesta está en ti.

Te sorprendería como el hecho de volver a la rutina puede convertirse en un montón de oportunidades de enriquecer tu vida.

Basta dando un paso y probarlo.

¿Te atreves?

Dr. Oriol Lugo
Psicólogo y Coach
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic
Experto en Terapias Neurocientíficas

¿Qué le dirías a tu Yo de hace un año?

Ahora hará más de un año que pasamos por uno de los episodios más difíciles y dolorosos como sociedad. Y aunque no ha finalizado todavía la pandemia, ya que no hay una erradicación completa del COVID ni una vuelta total a la «normalidad», sí hay un ejercicio que nos puede ser de utilidad.

Al igual que mucha gente puede escribirse cartas a su yo del pasado, normalmente a su yo de juventud, la propuesta de este artículo es poder mantener un diálogo con tu yo asustado, atemorizado o preocupado / a de hace un año.

¿Qué le dirías?

¿Cuáles serían las palabras que utilizarías?

¿Qué crees que le podría ayudar?

Está claro que no tenemos una máquina del tiempo para hacerle llegar todos estos mensajes, pero en el fondo escribir al respecto es un ejercicio que nos permite poder sanar gran parte de la carga emocional que aún tenemos en nuestro interior.

Probablemente uno de los mensajes más importantes que podríamos enviarnos es el siguiente:

«Todo acabará pasando»

Sí, puede parecer muy básico. Pero hay una historia que lo explica con mucha claridad: dicen que el rey Salomón, que era un gran sabio, hizo grabar en uno de sus anillos la frase:

«Esto también pasará»

De esta manera se recordaba continuamente que todo lo que la aquejaba o le generaba tensión acabaría por resolverse.

Y ahora en el presente, aunque seguimos tomando medidas y protegiéndonos bien del virus, tal vez es importante tener en cuenta que llegará un día en que todo esto habrá pasado por completo.

Otro mensaje interesante que nos podríamos decir, es que tengamos en consideración qué es «lo» importante en nuestras vidas. Si bien hubo gente que pudo reflexionar sobre qué quería, también es cierto que ahora al ir recuperando la rutina del día a día tal vez nos hemos olvidado. Es importante para ti pasar tiempo con tus hijos / as? Compartir más momentos con tus amigos / as? ¿Dedicarte a aquella pasión que tanto te gusta?

Y un tercer mensaje que podríamos transmitir a nuestro yo del pasado es el de resaltar la importancia de cuidarnos. Ha habido gente que no ha aprendido a cuidarse hasta que no se ha encontrado en una situación límite como la que hemos vivido. Quizás eran personas que trabajaban un gran número de horas, que sufrían de estrés o que vivían con ciertas presiones cotidianas. Son elementos que después de lo que hemos pasado quizás pueden empezar a cambiar.

Al final siempre estamos dialogando con nuestro yo del pasado, el que fuimos y con nuestro yo del futuro, aquel que queremos ser. Lo importante es que haya coherencia. A mayor grado de concordancia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos, mejor nos encontraremos.

Así que, si pudieras decirle algo a tu yo del pasado, aquel que está preocupado / a por un nuevo virus que se llama Covid-19, ¿qué le dirías?

¡Esperamos que sean palabras de ánimos y de esperanza!

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neuocientíficas

Sanamente egoísta: Cuídate y pon límites

¡Nos complace presentarte nuestro NUEVO LIBRO!

Poner límites y cuidarte es una elección que está en tus manos.

Este libro te ayudará a integrar una forma sana de valorarte y priorizarte. Durante la infancia nos han educado para decir sí a todo y para aguantar muchas injusticias. Ahora es el momento de ser “sanamente egoístas” y de hacernos valer. Este libro te facilitará la integración de la filosofía del egoísmo sano.

Descubre en esta lectura cómo:

  • Sanar tus heridas.
  • Cuidarte a ti mismo/a.
  • Poner límites a los perfiles tóxicos.
  • Equilibrar la balanza entre el dar y el recibir.
  • Superar la culpa y el rencor.
  • Conectar con tus necesidades.
  • Amarte.

Este libro está escrito para ti, para que empieces a disfrutar de una vida de salud y de amor propio. Sus ejercicios y ejemplos te guiarán en un proceso de transformación completo. Éste es un método obtenido a partir del acompañamiento de centenares de personas. Su aplicación es totalmente práctica e inmediata.

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VIGILA CON LAS RELACIONES TÓXICAS

Todos y todas hemos mantenido relaciones que nos han hecho sufrir. Son situaciones donde quizás nos hemos relacionado con personas que nos han causado daño y dolor. Son relaciones que podríamos en algunos casos clasificar como «tóxicas», en el sentido de que nos hacen más daño que bien.

Es importante entender que, aunque las personas pueden cambiar, es vital que lo quieran hacer. Por mucho que esperamos el cambio de los demás, si ellos / as no quieren cambiar o mejorar … Entonces no hay nada que hacer. Lo mejor en este tipo de relaciones es poner límites y en la medida de lo posible alejarnos de estas personas.

Hay un cuento que lo explica con mucha claridad que es el de la rana y el escorpión:

Un escorpión que deseaba cruzar un río, le dijo a una rana:

– Llévame en tu espalda.

– ¡Que te lleve a mi espalda! -contestó la rana-. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! ¡Si te llevo en mi espalda, me picarás y me matarás!

-No seas estúpida -le dijo entonces el escorpión-. ¿No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?

Los dos animales siguieron discutiendo durante un rato, y el escorpión se mostró tan persuasivo que la rana aceptó pasar el río con él.

El escorpión subió sobre su resbaladiza espalda, se agarró y comenzaron la travesía.

Una vez llegaron en medio del gran río, de repente, el escorpión picó a la rana.

Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y mientras se ahogaban los dos, dijo:

– ¡Ves! ¡Te lo había dicho! ¿Por qué lo has hecho?

-No puedo evitarlo -contestó el escorpión antes de desaparecer en las aguas-. Es mi naturaleza.

Esto nos enseña que las personas a diferencia de los animales podemos elegir cómo queremos actuar, aunque hay individuos que prefieren seguir repitiendo los viejos patrones.

Con la gente que no quiere cambiar, tal como hemos dicho, es mejor poder marcar distancias. Tenemos siempre la oportunidad de relacionarnos con personas positivas y que nos sumen.

Tú decides en todo momento quién quieres en tu vida.

¿Qué eliges?

Dr. Oriol Lugo
Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neuocientíficas

¿Por qué debes ser sanamente egoísta?

Cuando leemos la palabra » egoísta » o «egoísmo» nos ponemos a la defensiva.

Sí, has leído bien. Es un término que nos cuesta asimilar porque tenemos vinculada una fuerte carga emocional.

De pequeños / as nos repiten que no debíamos ser egoístas. Todo lo contrario, que debíamos compartirlo todo, ayudar a los demás y servirnos los últimos. Estas pautas educativas están bien porque refuerzan los valores de la solidaridad, el respeto y el hecho de cuidar a los demás, pero llevados al extremo hace que seamos personas que desarrollen conductas de cuidar o proteger a las demás personas a costa de desvalorizarnos a nosotros/as. Y finalmente acabamos adoptando un «rol de cuidador / a» llevado al extremo.

La idea es romper con ello para cuidar más y mejor. Así que en lugar de decir «sé egoísta», queda mejor poner un elemento previo que es el de «sanamente»: «sé sanamente egoísta.»

Nos referimos al egoísmo positivo o sano, que no es otro, que el hecho de priorizarnos a la hora de cuidarnos.

Al igual que una fuente que se seca y no puede dar más agua … Esto es lo que nos pasa a las personas. Damos, damos y damos, pero como no nos damos a nosotros mismos / as acabamos totalmente secos… Sin ganas y sin energías para poder seguir ayudando a los demás.

Otra metáfora muy clarificadora para entender el concepto de ser «sanamente egoísta» la encontramos en los aviones. Cuando recibíamos las instrucciones de emergencias, siempre nos decían que, si el espacio quedaba despresurizado, descenderían las mascarillas con oxígeno. Entonces, inmediatamente sería necesario que te colocases tu mascarilla primero y después la de tu acompañante.

¿Por qué es así el protocolo de emergencia?

Porque si no te pones tú primero la mascarilla entonces al quedarte sin oxígeno, no podrás ayudar a los demás. Incluso, si tienes hijos que viajan contigo, puedes pensar que el protocolo, consiste en ponerlos a ellos primero su mascarilla. Pues no. Porque sin oxígeno tampoco los podrías ayudar.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo puedo ser más sanamente egoísta?

O dicho de una forma más amigable … ¿Cómo me puedo priorizar más a mí mismo / a?

El gran problema a superar es la culpa, ya que podemos encontrarnos en un entorno donde se han acostumbrado a que lo demos todo por los demás, pero si seguimos así, si no cambiamos, nos encontraremos también saturados / as. La respuesta se encuentra en reclamar lo que nos corresponde y poderlo manifestar en nuestro entorno. No es una cuestión de desamor o de que ya no sientes afecto hacia ellos / as.

Todo lo contrario. Sino que se trata de un acto de salud. De poder estar bien primero tú para más adelante poder ayudar a los demás miembros de tu familia o círculo social.

Si no lo comprenden, es una señal que quizás aquellas personas estaban cómodas con la relación que tenían, pero no te valoran como persona, valoran lo que les aportas.

Así que en estos tiempos de pandemia es muy necesario que puedas cuidarte. Y recuerda que el orden es el siguiente: me cuido, estoy bien y entonces cuido a los demás.

No al revés: cuido a los demás, me olvido de cuidarme y me acabo saturando.

Ánimo en este camino hacia tu salud mental, física y emocional.

Dr. Oriol Lugo
Psicólogo y Coach
Experto en Terapias Neurocientíficas
Co-director de Owl Institute. Institut Psicològic

«Al principio era perfecto…»

Con este título es como empiezan muchos de los testimonios de relaciones muertas. Hoy os quiero hablar del amor, o mejor dicho, de cuando deja de llamarse amor para gritarse «maltrato«.

La mayoría de inicios de las relaciones de pareja son emocionantes y/o nacen del interés hacia el otro. Estamos conociendo y descubriendo una persona que parece que nos gusta, nos atrae por alguna razón. Este es un proceso natural que luego irá evolucionando hacia un amor más maduro, si la relación sigue y salimos de la primera fase (el enamoramiento). Pero «al principio todo era perfecto» cuando llega a terapia, puede ser un indicador de gran peligrosidad. En este caso, hablamos de aquellas parejas donde uno de los dos resulta ser una persona con actitudes abusivas y de diferentes tipos de maltrato.

«al cabo de un tiempo, cambió radicalmente, empezó a controlar todo lo que hacía. Me preguntaba constantemente dónde estaba, con quién, qué hacía, que le enviara fotos». «Cualquier tema o situación era motivo para discutir, así que por no hacerle enfadar…».

Este es un fragmento de un testimonio anónimo y modificado de un caso de maltrato psicológico en pareja. Cuando esto sucede nos encontramos ante una persona que maltrata a otra porque vulnera sus derechos, valores, e intimidad a través de la manipulación y seducción. Pero como sabemos, esto no sucede de un día para otro sino que existe un camino recorrido que empieza por las buenas palabras, acciones y detalles, que enganchan al otro. Supone días y días de sutil manipulación para acabar siendo y haciendo como la pareja quiere.

«Me empezó a decir qué llevar, cómo comportarme con sus amigos, hasta cómo debía mirarles o no etc. al final no podía salir ni de casa, mientras él hacía lo que quería, claro» Todo se reducía a que yo, supuestamente, intentaba ligar siempre con alguien, quien fuera, donde fuera».

En uno de los casos que llegó a nuestro centro, la persona había roto años antes con una relación por proyectos de vida diferentes y recibió un mensaje completamente contrario a lo que creía hasta entonces. Le dijeron que era demasiado independiente en su relación anterior y que eso no podía ser amor, así que creó una nueva creencia limitante: «estar enamorado significa estar enganchado». Creencia de la que no era consciente y bajo la cual hizo lo que la pareja le fue pidiendo hasta anular su autoestima y crear una dependencia afectiva. En este caso la persona pudo poner un límite al maltrato cuando se dio cuenta que aquello no era normal. Se había transformado hasta tal punto que ya no se reconocía ni físicamente. ¿A costa de qué? De su propia identidad, es decir, su vida.

Es duro, pero cierto, que para que exista una persona que maltrata debe haber una persona que lo permite, es decir, dependiente emocionalmente. Detrás de ello co-existen muchos factores: la educación, valores, economia, familia de origen y la relación con los padres, creencias, personalidad, mitos sobre el amor, relaciones anteriores, etc. Es precisamente en todas estas variables donde debemos explorar dónde está la mecha que empezó a prender.

Preguntar, compartir el sufrimiento y buscar ayuda es el primer paso para terminar definitivamente con la relación y poder volver a confiar para seguir adelante. El amor tiene límites y cada uno debe encontrar y reafirmarse en los suyos para tener relaciones sanas y felices.   

«¿Alguna vez me quiso?» Se preguntaba. Creo que la respuesta estaba clara: «¿Cómo te gusta que te quieran?»

Júlia Beltrán
Psicóloga y experta en Terapia de Pareja
Miembro del equipo de OWL Institute. Institut Psicològic

Inteligencia Emocional: ¿quieres ayudar a tus hijos a desarrollarla?

La inteligencia emocional es la capacidad de detectar, entender y gestionar las emociones que sentimos nosotros mismos y las que sienten los demás.

A continuación, os dejo unas pautas para que podáis ayudar a vuestros hijos a desarrollarla:

Identificar, detectar y expresar las emociones:

Primero, es importante saber qué ha pasado, qué es lo que siento, qué nombre le puedo poner. Seguidamente, podemos situar esa emoción en el cuerpo, como un peso en el pecho, como fuego en las manos… Con los niños es muy útil identificarla mediante colores o formas. Por último, poder demostrarla. Es importante tener en cuenta que no todos los niños son capaces de expresar las emociones con palabras y muchos harán que salgan mediante juegos, por ejemplo.

Actividades en casa:

Utilizar algún registro donde pongamos todos los días de la semana y el nombre de los miembros de la familia. De esta forma cada uno tendrá que apuntar cómo se ha sentido en ese día. Pueden usarse pegatinas, identificar cada emoción con un color o la idea que os resulte más cómoda.

Imitación:

Sé el espejo donde se miren tus hijos. Si los adultos que le rodean saben identificar, detectar y gestionar sus emociones les resultará mucho más sencillo aprender a hacerlo ellos también.

Películas y cuentos:

Las películas como Del revés, Soul, Up y cuentos como Tengo un volcán de Miriam Triado o el Monstruo de Colores de Anna Llenas, están cargadas de contenido emocional que puede resultar de utilidad para que los niños vean en otros lo que a ellos también les pasa y de esa forma, podamos mantener después con ellos una conversación acerca de todo ello.

Formas de actuar alternativas:

Cuando el niño nos explique alguna situación dónde la emoción no le ha permitido actuar de la forma correcta, conviene no quedarse solo con eso si no buscar entre los dos una alternativa que represente una forma más adecuada de enfrentar esa situación.

Ayudar a gestionar:

Primero, hay que entender que cada niño tiene una personalidad y unas preferencias. Es bueno adaptarse a lo que más le guste para poder rebajar un estado emocional igual que a veces, la forma que utilicemos para ayudarle tendrá que ver con la emoción que sienta. Por ejemplo, el mismo niño cuando está triste necesita un abrazo, pero cuando está enfadado prefiere pintar en folios rallándolos de muchos colores.

Autoestima:

Reforzar todas aquellas cosas que hacen bien, todas aquellas cualidades que tienen eso hará que ellos se den cuenta que todos tenemos puntos fuertes y cosas que nos conviene mejorar. Cambiar el verbo “ser” por el verbo “estar”, ya que una emoción no nos define.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
https://www.psicologosantacoloma.es/ayudar-gestionar-las-emociones-los-ninos/
https://www.psicologosantacoloma.es/como-ayudar-a-mi-hijo-a-a-gestionar-bien-las-emociones/
https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/potenciar-la-inteligencia-emocional-desde-casa.html
AEPSIS

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