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El tarro de las cosas buenas

Este año, ha sido especialmente complicado. Estamos viviendo una pandemia que nos ha afectado a nivel profesional, personal y económico. Hemos tenido que aprender otras formas de trabajar, otras maneras de relacionarnos con nuestros seres queridos y otras maneras de entretenernos al tener mucho más tiempo libre.

Los niños, dejaron de ir al colegio y dejaron de poder salir a jugar, de poder relacionarse con sus iguales. A muchos les costó entender lo que estaba pasando. De un día para otro, dejaron de tener contacto con sus abuelos.

Muchos de nosotros hemos experimentado sentimientos de tristeza, de incertidumbre, de angustia que nos han generado mucha dificultad para encontrar momentos o cosas positivas durante todo este tiempo. Además, a menudo nos es mucho más sencillo fijarnos en las cosas negativas, ya que tienen más peso en nuestro estado emocional.

Es por ello, que se hace especialmente necesario, valorar todas aquellas cosas buenas que nos pasan a diario y que debido a las circunstancias tan negativas que vivimos pasan desapercibidas.

El tarro de las cosas buenas

Os presento una idea que nos puede ayudar a ser más conscientes de todas aquellas cosas ositivas que nos ocurren. Os animo a realizarlo con vuestra familia.

La actividad consiste en coger un tarro (que no sea muy pequeño) y decorarlo como os guste. Aconsejo que sea trasparente así podéis ir comprobando como se llena. Si lo hacéis en familia, podéis ponerle vuestro nombre para saber cuál es de cada uno.

Se trata de ir anotando en diferentes papeles cosas buenas que pasen cada día, no hace falta que sean grandes cosas, los pequeños detalles también cuentan. De esta forma, fijaremos más nuestra mirada en lo positivo. También trabajaremos nuestra capacidad reflexiva y aumentaremos nuestra autoestima al darnos cuenta de todo aquello que hacemos bien y que a veces pasamos por alto.

¡Atención! No vale abrir el tarro hasta que haya finalizado el año. Cuando nos encontremos en los últimos días del año, lo abriremos y leeremos todas aquellas cosas que han formado parte de nuestro día a día y tendremos una mirada más positiva del conjunto de los días que forman el año.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

¿Por qué es importante jugar con los niños en terapia?

El juego es fundamental para el desarrollo infantil ya que se ha demostrado que incide sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro. Cuando un niño juega está poniendo en marcha su creatividad fomentando la aparición y el desarrollo de su imaginación, motricidad y emociones. Con el juego, los niños interactúan y descubren un mundo que aún les tiene secretos guardados.

Jugar con los niños te permite relacionarte con ellos de una forma más cercana, estableciendo un puente entre su mundo y el del adulto. Cuando juegan de forma espontánea, los niños desarrollan capacidades tales como el trabajo en equipo, compartir, solucionar conflictos y autogestionar sus emociones.

En terapia, el juego es importante para socializar, comunicarse con los demás, para que entiendan que vivimos en sociedad y para que observen que hay muchas opiniones diversas respecto a un mismo tema.

Se ha podido comprobar que el juego dentro de la consulta, puede ayudar a sacar a la luz cómo el niño se siente o qué le preocupa. Temas que a menudo cuesta verbalizar pueden aparecer de esta forma.

Por ejemplo, el juego simbólico, aquél que crean los niños de forma espontánea con juguetes como por ejemplo muñecos, nos proporciona mucha información a los terapeutas ya que a través de estos objetos representan la realidad que viven y que a menudo no terminan de comprender y les genera malestar. A partir de ahí podemos ayudarles a entender lo que les pasa, proporcionándole estrategias para gestionarlo y rebajar la activación emocional, facilitando su expresión.

En ese espacio generado en la consulta, todo lo que ocurre mientras se juega (o se realiza alguna manualidad, dibujo, etc.) a es válido y relevante, además, nos permite construir un engranaje con todo aquello que aflora generando una interpretación válida para el niño.

El juego en los trastornos de aprendizaje

Tiene un papel muy importante también para trabajar los trastornos de aprendizaje tales como dislexia, TDAH, etc. ya que promueve la mejora de la memoria, la atención, la concentración, el lenguaje, la motricidad, la toma de decisiones, el cumplimiento de las normas y de respetar los turnos, la tolerancia a la frustración, etc. sin olvidar que es una herramienta con la que trabajan motivados.

Juegos como el Fantasma Blitz de Devir, ayudan al control del impulso y a mejorar la atención ya que el objetivo consiste en que el niño se concentre y elija el objeto adecuado.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Asturizaga, Estefanía, & Unzueta, Carla. (2008). EL ESTATUTO DEL JUEGO EN LA CLÍNICA PSICOANALITICA CON NIÑOS. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 6(1), 1-21. Recuperado en 11 de octubre de 2020, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077- 21612008000100001&lng=es&tlng=es.
CEAC: https://www.ceac.es/blog/la-importancia-del-juego-en-psicologia-infantil
Informe FAROS-HSJdD: https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/dedicar-tiemponinos-jueguen-basico-su-desarrollo
TEA EDICIONES: http://web.teaediciones.com/Como-utilizar-los-juegos-deintervencion-en-la-practica-clinica.aspx

¿Cómo ayudar a tu hijo con trastorno de conducta? La técnica de las 3 cestas

El autor Ross W. Greene parte de un enfoque cognitivo para comprender a los niños con un trastorno del comportamiento disruptivo, defendiendo que la conducta de tales niños se debe a un retraso en el desarrollo de habilidades cognitivas concretas.

A diferencia de los enfoques conductuales clásicos (según los cuales: los niños pueden hacer bien las cosas si ellos quieren), este autor se centra más en la cognición que en la conducta, entendiendo que la conducta explosiva de estos niños no es intencional e identificando las habilidades cognitivas que se necesitan aprender.

La regulación de las emociones, la tolerancia a la frustración y la habilidad para resolver problemas por parte de los niños no se desarrolla independientemente, sino que dependen de la forma que tienen los adultos de enseñar esas habilidades a los niños.

La conducta explosiva de estos niños se da cuando las demandas cognitivas ante un problema superan la capacidad que tienen para responder de forma adaptativa, llevando al niño a frustrarse y colapsarse cognitivamente, provocando que sea incapaz de pensar tranquilo y racionalmente.

Hay 3 objetivos fundamentales para ayudar a su hijo a adquirir las habilidades cognitivas necesarias para gestionar la frustración y resolver problemas:

  1. Mantener a los adultos como figuras de autoridad.
  2. Enseñar a su hijo las habilidades de la flexibilidad y la tolerancia a la frustración.
  3. Ser conscientes de las limitaciones de su hijo.

Para conseguir estos 3 objetivos, repartiremos los comportamientos disruptivos de su hijo en 3 cestas:

Cesta A: contiene aquellos comportamientos importantes por los que merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo. Esta cesta le ayudará a conseguir el primer objetivo: mostrarse como figura de autoridad.

En esta cesta está siempre la seguridad, por ello incluye comportamientos no seguros, es decir, aquellos que pueden ser dañinos para su hijo, otras personas, animales u objetos (por ejemplo: pegar, dar patadas, tirar cosas, romper objetos, etc.). Estos comportamientos no son negociables y por ello merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo, con tal de imponer seguridad.

Por lo tanto, en esta cesta no se le enseña a su hijo a pensar en mitad de la frustración, sino que se le enseña que usted es la figura de autoridad, indicándole al niño que este es un tema que no se va a discutir.

Cesta B: contiene aquellos comportamientos que son importantes, pero por los que no merece la pena inducir y soportar un colapso en su hijo. Estos comportamientos son con los que trabajará para conseguir el segundo objetivo: enseñar habilidades de flexibilidad y tolerancia a la frustración a su hijo.

En esta cesta “hay mucho que enseñar y mucho ejemplo que dar”, ya que se dedicará a ayudar a su hijo a pensar, comunicarse y buscar una solución, enseñándole habilidades de las que claramente carece: establecer un toma y daca con otra persona, mantener la calma en medio de la frustración, adoptar la perspectiva de otra persona, resolver los desacuerdos de forma mutuamente satisfactoria, etc.

Para ello, son clave 2 pasos: 1) Mostrar empatía: hacerle saber a su hijo que entiende que algo no le guste o no esté de acuerdo; 2) Invitarlo a buscar una solución: proponerle a su hijo buscar una solución al problema donde tanto él como usted salgan beneficiados.

Debe recordar que su hijo tiene dificultades para pensar racionalmente cuando se enfada y frustra, lo que le dificultará practicar y aprender a pensar cómo solucionar un problema, haciendo que tarde más de lo que usted espera en mejorar su capacidad de generar soluciones, siendo necesario practicar no solo en situaciones conflictivas, sino también en situaciones más tranquilas.

Cesta C: contiene comportamientos poco importantes que no merecen que se diga nada sobre ellos, simplemente se ignorarán, ya que están fuera de su interés. Esta cesta le ayudará a conseguir el tercer objetivo: ser consciente de las limitaciones de su hijo.

Esta cesta está llena de comportamientos de los que tendrá que olvidarse por completo, al menor por ahora, aunque en su momento pudieron parecer una prioridad. Si un comportamiento está en esta cesta, ya no se mencionará más y mucho menos se inducirán colapsos a causa de él.

Esto permitirá reducir el nivel de frustración y el número de colapsos de su hijo a lo largo del día, así como mejorar la comunicación. Con el tiempo, a medida que prioridades mayores estén resueltas (comportamientos de la cesta B), podremos pasar comportamientos de la cesta C a la cesta B.

¿Quién decide a qué cesta va un comportamiento? Usted. ¿Quién decide si se ha llegado a una solución aceptable? Usted. ¿Quién decide si su hijo es capaz de poner en práctica una posible solución? Usted. ¿Quién sigue mandando? Usted.

Tania Lozano
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Fundación Cadah. Enfoque cognitivo del TND según Greene (CPS). https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/enfoque-cognitivo-del-tod-segun-greene-cps.html
Greene, R.W. (2004). Cuestión de cestas. Dentro R.W. Greene (ed.), El niño insoportable (2ª ed., p.136-186). Medici.

Mi hijo no hace caso, ¿qué hago?

La disciplina en los niños es importante, no solo porque les enseña lo que está bien y lo que está mal sino que también les ayuda a aprender a convivir en sociedad.

En este artículo, se exponen algunas ideas sobre cómo ayudar a tu hijo a que tenga un comportamiento adecuado:

  • Déjale claro cuál es el comportamiento adecuado para ese momento. Por ejemplo: si quieres estirarte en el sofá, quítate primero los zapatos. Hazlo tú también, así te tomará de ejemplo. Si van a ir a algún sitio en concreto, explícale antes que comportamiento se espera de él. Por ejemplo: mañana vamos a la boda del primo Andrés, recuerda que allí hay que estar en silencio.
  • Explícale las consecuencias que pueden tener sus actos. Por ejemplo: Si no haces los deberes, no podrás ver la televisión.
  • Permítele decidir entre dos opciones que son adecuadas en ese momento, de esta forma tendrá la sensación de que él también tiene un papel en la decisión de esas reglas y se reducirán las probabilidades de que se oponga. Por ejemplo: tienes deberes de lengua y de sociales, ¿por cuál quieres empezar?
  • Antes de regañarle e imponer la consecuencia, deja que tu hijo te explique lo que piensa y siente. Hay que tener en cuenta que no siempre el mal comportamiento responde a resistencias, sino que también puede ser motivado por otros acontecimientos, como por ejemplo sentir celos ante la llegada de un hermano. Todos los niños necesitan atención por parte de sus padres.
  • Existen dos clases de límites, los que responden a cuestiones más serias y los que responden a aquellas más banales. En los primeros, por ejemplo un mal comportamiento, es importante ser firme, mostrarse serio y seguro de lo que se dice, sin gritar. En aquellas normas que no son tan importantes, se puede ser un poco más flexible, ayudando solo a que el niño responda hacia la conducta que deseamos, por ejemplo: cuando termines de merendar, te pones con los deberes, ¿sí?
  • Dale a tu hijo una explicación que corresponda a la norma, cuando los niños entienden el porqué de lo que les pides les resulta más fácil cumplirlo. Por ejemplo: Si no te atas bien los cordones de los zapatos puedes tropezar y hacerte daño.
  • A veces, se puede proponer una actividad alternativa que encamine al niño hacia el comportamiento adecuado. De esta forma, evitamos regañar y valoramos lo que desee al demostrar que somos capaces de escucharlo, aunque en ese momento no podamos cumplirlo. Por ejemplo: Hoy no podemos ir al parque porque llueve, pero si quieres, podemos hacer una manualidad en casa.
  • Las reglas deben de ser siempre las mismas, si cada día son diferentes, ellos intentaran cambiarlas día tras día y no se generará la rutina deseada.
  • Muéstrale que la conducta es inapropiada pero no él. Por ejemplo, cambiar “has roto el juguete, eres un niño malo” por “has roto el juguete, eso está mal”.
  • Cuando esté realizando una conducta apropiada espontáneamente házselo saber. Es una buena forma de que vean que al portarse bien reciben recompensa.
  • No en todas las ocasiones es necesario reaccionar, hay momentos en los que su hijo puede ver por sí mismo que sus actos tienen consecuencias. Por ejemplo: Si rompe los lápices de colores, se dará cuenta de que no puede seguir pintando.
  • Nuestras emociones deben estabilizarse antes de imponer la consecuencia, de esta manera nos aseguramos de que será la apropiada y no fruto de nuestro propio enfado. Es mejor contar unos segundos y después valorar lo que ha pasado y reaccionar.
  • Explica a tu hijo que si no se porta bien se le apartará de aquello que esté haciendo por un tiempo previamente establecido (1 minuto por edad). Esta medida funciona entre los 2 y los 5 años, aunque con algunas modificaciones puede usarse.

Es muy importante, ser firme y cumplir con las consecuencias que se establecen. De nada servirá que impongamos una consecuencia si después la retiramos.

Ni cachetes ni palabras que puedan hacer daño.

Dar cachetes, gritar, avergonzar… no va a servir para cambiar la conducta del niño, sino que va a herir su salud física y mental a largo plazo. Esta forma de disciplina, enseña a los niños que cuando está frustrado por no conseguir lo que quiere está permitido actuar de esta manera.

Avergonzar o utilizar palabras duras hacia los niños puede llegar a ocasionar incluso más problemas en su conducta, lejos de ayudar a cambiarla.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuentes:
Fundación CADAH – Cómo aplicar límites a los niños https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/como-aplicar-limites-a-los-ninos.html
Healthy Children – ¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo? https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communicationdiscipline/Paginas/disciplining-your-child.aspx

El inicio de la lectura y el papel de los padres

Fomentar la lectura en casa puede tener un papel fundamental en el desarrollo de la habilidad lectora en los niños, que suele iniciarse entre los 6 y los 7 años. Aunque la lectura se enseña en la escuela, los padres pueden contribuir a mejorar ese aprendizaje e incluso a que lo conviertan en su nuevo hobbie, aunque esto último dependerá del carácter y los gustos de
cada niño.
Leer libros en voz alta es una de las mejores maneras de ayudar a que su hijo aprenda a leer.

Estos son algunos consejos que puede seguir cuando lea con su hijo:
● Mientras vaya leyendo resiga con un bolígrafo, un lápiz, el dedo… para que su hijo vea las palabras que están contando la historia.
● Cambie las voces y haga los sonidos propios de los animales, eso le generará interés.
● Muestre a su hijo las imágenes que acompañan el libro y explíquele qué sucede.
● Si hay una frase repetida en el cuento, haga que su hijo participe.
● Si encuentra alguna situación similar a la vida cotidiana hágaselo saber a su hijo.
● Leer libros puede ayudar a que su hijo exprese pensamientos y emociones, así que si su hijo le hace alguna pregunta o quiere hacer algún comentario pare y respóndale.
● Aunque su hijo ya sepa leer, siga leyéndole en voz alta, es una buena manera de que escuche y comprenda historias que no podría comprender leyéndolas por sí mismo. Además, podrán disfrutar de un rato agradable juntos.
● Cada día dedique un tiempo a la lectura, puede ser antes de ir a dormir.
● Procure que la habitación de su hijo sea confortable para la lectura: con una silla o una cama y una lamparita que le facilite ponerse a leer. También deje libros que puedan gustarle a su hijo para que él los lea por su cuenta si le apetece.
● Permítale escoger a su hijo el libro que quiere leer dentro de los apropiados para su edad, de esta forma también generará más interés por la historia si puede elegirla.
● Puede realizar juegos con palabras o elementos que quiera que aprenda para avivar su curiosidad y su interés.

Cuando su hijo se ponga a leer, pídale que lea en voz alta. De esta forma, generará confianza en su forma de leer y disfrutará aprendiendo mientras una persona significativa para él le escucha. Puede turnarse con él para aprender destrezas de lectura de más dificultad.
Es muy importante que si alguna palabra se le atasca, la pronuncie rápido para no perder el hilo de la historia. No haga que su hijo repita la palabra en voz alta si no le apetece.
Si su hijo cambia una palabra pero el significado es el mismo no le haga parar para corregirlo.
Si por el contrario, la palabra no tiene sentido pídale que vuelva a leer la frase diciéndole que no está seguro de haberla comprendido.

No se debe establecer un tiempo de lectura muy largo, ya que si no se cansarán, se frustrarán y no querrán volver a retomarlo. Nunca se olvide de reforzarlo positivamente, eso hará que tenga más ganas de seguir aprendiendo.
Finalmente, hay que tener en cuenta que cada niño es único y tiene su propio ritmo de aprendizaje, por ello es importante no presionar ni forzar. De esta forma disfrutará mucho más del aprendizaje.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Fuente: Healthy Children – Cómo ayudarle a su niño a aprender a leer
https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/preschool/Paginas/helping-your-child-l
earn-to-read.aspx

Los 5 mejores juegos de mesa educativos para jugar con tus hijos

Actualmente, estamos viviendo una situación totalmente atípica a causa de la Covid-19. Los niños y niñas han tenido y tienen mucho tiempo libre y se acaban los recursos para entretenerlos. Muchos padres y madres se encuentran con que la tecnología ha acaparado por completo la atención de sus hijos/as y les gustaría que jugaran a algo que no estuviera relacionado con una pantalla.

A veces, se hace difícil seleccionar juegos con los que además de disfrutar puedan aprender y desarrollar habilidades como por ejemplo la tolerancia a la frustración o la atención.

Por ello, os dejo esta selección de juegos para que los niños estimulen sus capacidades mientras se lo pasan en grande:

1. Lince: el Lince de Educa es un juego para mayores de 6 años (aunque cuenta también con versión infantil para menores de esa edad) que consiste en ser el primero en encontrar la imagen de tu tarjeta en el tablero. Es un juego que además de ser muy entretenido, ayuda a mejorar la atención y la memoria.

2. Jenga: el Jenga es un juego que ha sido fabricado por muchas marcas de juguetes como por ejemplo Hasbro. Se puede jugar a partir de los 6 años de edad. Este juego consiste en ir quitando las piezas de madera que componen la torre de forma que ésta no se caiga. El Jenga es un juego muy interesante, ya que desarrolla la capacidad de toma de decisiones al tener que establecer la mejor estrategia para mantener la torre en pie.

3. Fantasma Blitz: el Fantasma Blitz de Devir está recomendado para mayores de 8 años. El juego contiene un bloque de cartas y 5 objetos que deberán colocarse en el centro de la mesa. Después se gira una carta y se deberá coger el objeto que coincida en forma y color con el que sale en la carta. Si no hay ninguno que coincida se cogerá el que no se parece en forma ni color. Tienes que ser el más rápido pero tienes que coger el objeto correcto, ¡si no perderás! De esta forma se promueve el control del impulso y la atención al tener que observar bien la carta para elegir el objeto correcto.

4. Tabú: el Tabú de Hasbro es un juego recomendado para mayores de 8 años. Consiste en conseguir que tu equipo adivine la palabra que aparece en la parte superior de la tarjeta pero con cuidado de no utilizar ninguna de las palabras Tabú, de lo contrario, el otro equipo hará sonar la bocina y habrás perdido. Ya que cuenta con un reloj, este juego aumentará vuestra rapidez mental.

5. Dobble: Dobble de Zygomatic es un juego para mayores de 6 años, aunque cuenta con versión infantil para los más peques. Es un juego muy divertido en el que se reparte una carta por jugador y el resto se ponen boca abajo en el centro de la mesa. Se destapa una de las del montón y el que primero encuentre uno de los dibujos de la carta del centro en la suya se la lleva. Se sigue así hasta que ya no quedan cartas en el centro. Quien tenga el montón más grande gana. En este juego se estimula la capacidad visual, la atención y la rapidez mental.

Hay muchos más juegos con los que poder desarrollar las capacidades de los niños, pero estos son mis favoritos. Además, son juegos que entretienen tanto a niños como adultos y pueden hacer que paséis una gran tarde en familia.

Alba Lavandero
Psicóloga General Sanitaria
Colaboradora en OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

¿Hemos aprendido algo de lo que nos ha ocurrido?

Y, en caso afirmativo… ¿qué hemos aprendido?

Realmente, la respuesta está en cada uno/a.

Podríamos compartir un listado a nivel general sobre lo que la humanidad, los países o la sociedad ha podido llegar a aprender de lo que nos ha ocurrido… Pero tenemos la duda de que sólo sean palabras bonitas.

Más allá de lo que, a nivel global o general, podamos plasmar, creemos que lo importante es que cada uno haga esta reflexión para sí mismo.

Cuando, durante los días de confinamiento, nos hacían en las entrevistas de radio y de otros medios la pregunta: “¿hemos aprendido algo?“, nuestra respuesta siempre era la misma: “habrá aprendido quién haya querido o podido aprovechar esta situación. Los demás seguirán igual“.

Puede parecer muy triste, pero ante de una crisis hay personas que aprovechan la oportunidad y otras que siguen igual.

A quienes les haya tocado de lleno y hayan efectuado un buen proceso de reflexión, quizás se habrán dado cuenta de algunos hechos importantes en sus vidas. Otros habrán ya empezado a hacer cambios.

Nosotros hemos hecho nuestras propias reflexiones, pero no tienen por qué ser las tuyas. Durante estos meses hemos aprendido que:

  • Las personas y las relaciones son lo más importante que tenemos en esta vida.
  • Lo material nunca puede substituir a las personas.
  • El tiempo pasa y si no lo aprovechas no va a volver.
  • A veces también hace falta no hacer nada a modo de contraste.
  • El trabajo ideal no existe, lo tienes que construir tú mismo.
  • No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.
  • La gratitud debe de ser diaria.
  • Si quieres hacer un cambio ahora es el momento ideal.
  • Después de la tormenta viene la calma.
  • Todo en la vida puede convertirse en una oportunidad para crecer.
  • Un buen libro puede cambiarte la mente y abrirte a nuevos horizontes.
  • Una buena conversación con un buen amigo/a puede alegrarte y calmarte el alma.
  • Recuperar tus viejos hobbies y actividades puede ser algo muy satisfactorio.
  • Las sorpresas y la magia pueden estar presentes en el día a día.
  • Despedirse de las personas es una forma de sentirte en paz.
  • El trabajo en uno mismo/a es diario y muy gratificante.
  • Uno puede sentirse mejor con su cuerpo con un poco de entrenamiento.
  • Hay más cosas que nos unen con los demás de lo que nos imaginamos.
  • Todos podemos cambiar si realmente hacemos un trabajo.
  • No todo el mundo vive igual las situaciones dolorosas y hay que respetarlas.

¿Te atreves a hacer tu lista de aprendizajes?

Lo curioso del caso es que, si lo escribes, ya estarás comprometiéndote con ellas. Así que, da el paso y haz tu primer borrador.

Ana Farré y Dr. Oriol Lugo
Psicólogos
Co-directores de Owl Institute. Institut Psicològic

La nube jamás podrá, ni debe, sustituir el contacto humano

Pequeña reflexión sobre la falta de tacto y contacto en 2020

Aunque no me gustan las palabras absolutas, como “jamás”, en este caso es imprescindible utilizarlo. Entenderéis porqué.

La tecnología nos está ayudando más que nunca en tiempos de pandemia y es maravillosa. Nos da un poco esa falsa ilusión de estar un poco más cerca de las personas que queremos; algunos pueden trabajar desde casa, estudiar, comprar etc. Un sinfín de maravillas des del sofá. Es una mezcla entre comodidad y resignación. Y la comodidad es muy golosa en nuestros tiempos.

Pero la tecnología no es ni será jamás la respuesta a la humanidad. Para mí, los países no son más o menos avanzados según su tecnología, entendida como internet y pantallas. Como sabéis, muchos creadores de estas mismas pantallas, las utilizan mínimamente y las alejan de sus hijos. Lo cual me chirría bastante en el cerebro entre la ética y el dinero. Pero ese es otro tema.

Siento, en este caso, y deseo que así sea, que las pantallas solo son una opción temporal. No pueden ni deberían substituir a la personas. Cuando todo termine tenemos que salir ahí fuera, despacio; reencontrarnos con la gente y los miedos; con todo aquello que nos ha quedado dentro estos días, y volver al contacto humano. Contacto que jamás debimos perder sino guardar para más tarde. Aun con todas las epidemias que ha vivido y, seguramente, vivirá la humanidad, no podemos vivir físicamente apartados de la tribu mucho tiempo. 

Sería un error emocional y una ilusión creer que todo puede ser y hacerse a través de un plasma. Igual que los bebés necesitan ser sostenidos para sobrevivir, y no solo alimentados, todos nosotros necesitamos la cercanía y el calor humano, en mayor o menor medida. Renunciar a ello de manera drástica, apelando a la higiene o al menor coste económico, son excusas baratas que nos alejan de la piel y nos pueden llegar a convertir en seres ansiosos y disociados de la realidad. 

En esta desescalada debemos ser más conscientes que nunca de la necesidad de afrontar los miedos que han aparecido y volver a confiar poco a poco en el tactosin obsesionarnos por la limpieza y por aquello que no controlamos. Sino corremos el peligro de enfermar de todas las maneras posibles – cuerpo y mente que son uno-. 

Para los días que vienen…

  • Obsérvate, pon sobre la mesa las emociones y dolores que aparecen en ti.
  • Sal a la calle a ratos y protegido, ¿cómo te sientes? Salir despacio es la clave para la vuelta, sin prisas ni muchas horas seguidas.
  • Trata tus emociones lo mejor que puedas. Después de intentarlo y sacar tus recursos.
  • Revísate. Si necesitas ayuda profesional pídela; será igual de temporal que esta situación. 

Sino, sigue adelante pero tratándote con cariño, tus emociones son igual de válidas tanto si tienes sol y balcón como si no. Que nadie te haga sentir culpable por sentir. Si fuera así nadie del primer mundo podría quejarse, ¿verdad? Es una trampa sin sentido. 

Recuerda, nada puede substituir el contacto y la conexión contigo mism@ y con el otro.
Vamos a volver a re-encontrarnos ahí fuera y será aún más increíble.

Júlia Beltrán
Psicóloga y Psicomotricista
Experta en Terapias Neurocientíficas
Miembro del equipo OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

¿Cómo tener una relación de amistad sana?

En lo que se refiere a las relaciones de amistad, es interesante poder valorar algunos puntos que nos pueden indicar si tenemos una relación sana. Obviamente cada relación de amistad es un mundo, pero hay algunos puntos básicos que nos pueden facilitar que la relación sea más sana y equilibrada.

1.- Los dos amigos/as comparten algo que les une (ya sea un hobbie, una afición, un tema de estudio, un lugar de interés…). Dedican tiempo a su relación. Aunque sea poco tiempo, lo importante es que sea de calidad.

2.- Hay comunicación habitualmente. Hoy en día a través de las redes y de las distintas plataformas es más fácil que nunca que haya un contacto. Sí que es verdad que hay amigos/as que pueden pasarse mucho tiempo sin contactarse, pero hoy en día es más una excusa que una realidad (siempre podemos escibir un whats app o un email).

3.- Existe respeto entre las dos partes. Este es un elemento básico en cualquier relación, y en el caso de las amistades también está presente. Los dos amigos/as cuidan la opinión del otro y la toleran, aunque puedan o no compartirla.

4.- Hay sinceridad. Uno de los elementos claves en la amistad es que esperas y recibes sinceridad por la otra parte. Un amigo/a puede ir más allá de las formalidades y hablarte con claridad (eso sí mateniendo el respeto).

5.- Pueden perdonarse y comprenden que una relación de amistad puede también sufrir crisis y discusiones. Aun así, son capaces de poder hacer las paces y aprender de los errores del pasado.

6.- Se busca un equilibrio entre el dar y el recibir. Obviamente siempre hay alguien que puede aportar más en la relación, pero si existe un gran desequilibrio es inevitable que en algún momento la relación pueda romperse. Si siempre eres tu el quién llama a la otra parte, o el que siempre invita, o hace propuestas…, entonces llegará un punto en el que puede que te hartes. Es importante manifestarle al otro/a como te sientes.

7.- Se produce una escucha activa cuando se interactua. Cuando hablamos con nuestro amigo/a hay un interés real en escuchar lo que nos comenta y de ir más allá de sus palabras para conectar con sus sentimientos. Al igual que el punto anterior, ha de haber un equilibrio: la escucha activa debe estar presente por las dos partes.

8.- Las emociones se comparten habitualmente. Una buena relación de amistad permite que haya una apertura hacia el otro/a. Eto facilita que podamos compartir nuestros sentimientos con facilidad, así como poder recibir los sentimientos de nuestro amigo/a.

9.- No existen manipulaciones ni juegos psicológicos. A veces, hay personas que se aprovechan de la amistad para presionar u obligar al otro a hacer actividades o acciones que no desea realizar. Con la excusa de “somos amigos/as”, se acaba generando un mal al otro/a.

10.- Son relaciones que se cuidan y se mantienen a lo largo de los años. Y si hay algún incidente, separación o contratiempo son capaces de solventarlo y de seguir adelante con la relación de amistad.

La relación de amistad, al igual que las otras relaciones se debe cuidar y mantener. Nosotros/as elegimos a quiénes queremos dejar entrar en nuestras vidas. Pero también somos nosotros/as responsables de hacer que alguien salga de nuestras vidas poniendo límites.

Ana Farré y Dr. Oriol Lugo
Psicólogos
Co-directores de Owl Institute. Institut Psicològic

¿Cuál es la función del psicólogo en “Psiconutrición”?

Antes de empezar a hablar sobre las funciones del/a psicólogo/a en el trabajo en psiconutrición, sería interesante empezar por explicar brevemente qué es esto llamado “psiconutrición”

Lo cierto es que el vocablo “psiconutrición” surge de la unión entre las palabras “psicología” y “nutrición”, por lo que solo con esto ya podemos intuir un poco de qué se trata. La psiconutrición no es una herramienta, ni un ámbito de trabajo específico, sino que es el trabajo conjunto de dos (o más) disciplinas con la finalidad de alcanzar un objetivo común: ayudar a las personas a tener una mejor relación con la comida, su cuerpo y la forma de alimentarse. Por ese motivo, cada profesional tiene su rol, sus funciones y su línea de trabajo específica. 

Normalmente, cuando una persona acude a consulta con una demanda de “pérdida de peso” (por ejemplo), la necesidad que ésta requiere no siempre se basa únicamente en una pauta alimentaria y/o educación alimentaria como tal. En ocasiones, hay una necesidad que va más allá, que se relaciona directamente con las dificultades para perder ese peso que la persona considera necesario: estrés, dificultades en el sueño, una incorrecta gestión emocional, situaciones familiares, etc. Y es en estos casos cuando es imprescindible el trabajo psicológico.

¿Qué funciones realiza el psicólogo en un caso de psiconutrición?

Como decía en líneas anteriores, cada profesional lleva a cabo sus funciones. De hecho, en muchos casos incluso sería necesario aumentar el número de líneas de trabajo implicadas, a parte de la nutrición y el seguimiento psicológico, como puede ser la necesidad de contacto con un/una médico/a o un/a profesional de la actividad física y el deporte, entre otros. Y es que cada persona tiene unas circunstancias que se deben evaluar de forma individual y personalizada

De momento, vamos a explorar brevemente qué aspectos generales trabaja el psicólogo en consulta: 

  • Trabajo con la imagen corporal y la aceptación corporal para mejorar la relación con el propio cuerpo. 
  • Autocuidado, autoconcepto y autoestima.
  • Educación y gestión emocional.
  • Identificación de causas por las que aparece una mala relación con la comida. 
  • Hacer consciente a la persona sobre cómo son sus conductas.
  • Identificación del rechazo a mantener hábitos saludables.
  • Identificación de bloqueos y barreras a la hora de alcanzar objetivos.
  • Manejo de los aspectos del contexto de la persona que afectan directamente a alcanzar objetivos.

Cabe mencionar que las demandas que nos llegan son muy variadas, por lo que depende de la persona serán necesarias trabajar unas cosas u otras. Es imprescindible recordar que en este artículo se dan ideas generales y que para cada caso se deberá analizar en profundidad cuáles son las necesidades propias a trabajar.

Débora Carrasco
Psicóloga y Psicoterapeuta
Experta en Psiconutrición
Experta en Terapias Neurocientíficas
Miembro del equipo OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

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