Antes de empezar a hablar sobre las funciones del/a psicólogo/a en el trabajo en psiconutrición, sería interesante empezar por explicar brevemente qué es esto llamado “psiconutrición”

Lo cierto es que el vocablo “psiconutrición” surge de la unión entre las palabras “psicología” y “nutrición”, por lo que solo con esto ya podemos intuir un poco de qué se trata. La psiconutrición no es una herramienta, ni un ámbito de trabajo específico, sino que es el trabajo conjunto de dos (o más) disciplinas con la finalidad de alcanzar un objetivo común: ayudar a las personas a tener una mejor relación con la comida, su cuerpo y la forma de alimentarse. Por ese motivo, cada profesional tiene su rol, sus funciones y su línea de trabajo específica. 

Normalmente, cuando una persona acude a consulta con una demanda de “pérdida de peso” (por ejemplo), la necesidad que ésta requiere no siempre se basa únicamente en una pauta alimentaria y/o educación alimentaria como tal. En ocasiones, hay una necesidad que va más allá, que se relaciona directamente con las dificultades para perder ese peso que la persona considera necesario: estrés, dificultades en el sueño, una incorrecta gestión emocional, situaciones familiares, etc. Y es en estos casos cuando es imprescindible el trabajo psicológico.

¿Qué funciones realiza el psicólogo en un caso de psiconutrición?

Como decía en líneas anteriores, cada profesional lleva a cabo sus funciones. De hecho, en muchos casos incluso sería necesario aumentar el número de líneas de trabajo implicadas, a parte de la nutrición y el seguimiento psicológico, como puede ser la necesidad de contacto con un/una médico/a o un/a profesional de la actividad física y el deporte, entre otros. Y es que cada persona tiene unas circunstancias que se deben evaluar de forma individual y personalizada

De momento, vamos a explorar brevemente qué aspectos generales trabaja el psicólogo en consulta: 

  • Trabajo con la imagen corporal y la aceptación corporal para mejorar la relación con el propio cuerpo. 
  • Autocuidado, autoconcepto y autoestima.
  • Educación y gestión emocional.
  • Identificación de causas por las que aparece una mala relación con la comida. 
  • Hacer consciente a la persona sobre cómo son sus conductas.
  • Identificación del rechazo a mantener hábitos saludables.
  • Identificación de bloqueos y barreras a la hora de alcanzar objetivos.
  • Manejo de los aspectos del contexto de la persona que afectan directamente a alcanzar objetivos.

Cabe mencionar que las demandas que nos llegan son muy variadas, por lo que depende de la persona serán necesarias trabajar unas cosas u otras. Es imprescindible recordar que en este artículo se dan ideas generales y que para cada caso se deberá analizar en profundidad cuáles son las necesidades propias a trabajar.

Débora Carrasco
Psicóloga y Psicoterapeuta
Experta en Psiconutrición
Experta en Terapias Neurocientíficas
Miembro del equipo OWL INSTITUTE. Institut Psicològic