• DECIR ADIÓS

    DECIR ADIÓS

    Una de las acciones que más nos cuesta a las personas es el decir adiós. Nos es difícil, en primer lugar, reconocer que algo se ha acabado, ya sea un proceso, una relación, un trabajo, una etapa vital… Nos cuesta porqué la gente se aferra a sus áreas conocidas. Nos da pánico aquello que no conocemos, y es por ello que es tan importante poder decir “basta”, “ya está”, “se ha acabado”. Porque, si bien es cierto que hay situaciones donde no nos encontremos bien, estas, al ser conocidas, nos transmiten una falsa seguridad.

    En los nuevos proyectos, las nuevas etapas, las nuevas relaciones, nos sentimos indefensos/as. Es un miedo profundo a la incertidumbre. Un temor a lo que puede venir y, sobre todo, miedo a pensar que este futuro puede ser peor del que tenemos en la actualidad. Se nos hace molesto y pesado pensar que podría venir algo positivo a nuestras vidas. Es imaginar de una manera demasiado optimista, dirían algunos/as.

    Y todo esto hace que nos sujetemos con fuerza a nuestra situación actual que, en realidad, la gran mayoría de las veces ya forma parte de nuestro pasado. Porque cuando nos preguntamos si ya toca o no toca pasar página, es porque ya hay una parte de nosotros mismos/as que probablemente lo considera.

    Vivimos momentos en los que los cambios cada vez son más rápidos y repentinos. Por ello es importante poder tener una mayor capacidad de adaptación. Y si no somos capaces de poder dejar ir nuestro presente/pasado, estaremos en un punto intermedio, que se llama entre dos aguas. Esto nos llevará a no poder avanzar o seguir con nuestras vidas, a no poder crecer y evolucionar en los diferentes aspectos de nuestra existencia.

    Si eres de aquellas personas que les cuesta decir adiós, pasar página, o poner punto y final, quizás sería bueno preguntarse, ¿qué temes que pase?

    Aquí podrás conectar con tus miedos y con tus creencias limitadoras. Es curioso, porque muchas veces cuando miramos atrás, podemos contemplar momentos donde ponemos un punto y final. Siendo estas, situaciones en las que nos despedimos y pudimos seguir con otra etapa o hacia otra dirección. Y ahora con perspectiva las miramos y podemos decir con seguridad que fueron decisiones difíciles y complicadas, pero que al final fueron por nuestro bien.

    El elemento del tiempo es importante, puesto que en el presente no somos del todo conscientes de todo aquello que podremos ganar al cambiar o escoger un nuevo destino. Solo con el paso del tiempo iremos ensanchando esta perspectiva. Una mirada más amplía para poder valorar con profundidad los elementos más positivos y los elementos más negativos.

    Y de esta forma poder hacer un buen balance que nos aporte esta seguridad. Que todo, cambio si lo aprovechamos y lo vivimos con plenitud, puede ser bueno para nuestras vidas.

    Juzgarlo por avanzado es como juzgar un libro por su cubierta. Solo sabrás realmente si es bueno cuando estés leyéndolo. Y en el peor de los casos siempre podrás obtener alguna idea, reflexión o pensamiento.

    Tú puedes decir adiós, poner punto y final y despedirte de aquello que tú quieras. Solo te tienes que enfocar en todo aquello que puedes llegar a ganar. Es un cambio de orientación que seguro que te será provechoso.

    Piensa que, de lo contrario, todos/as seguiríamos estancados en las mismas situaciones de toda la vida. Y como bien nos enseña la naturaleza, la vida es cambio. Un cambio siempre hacia delante.

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