Todos podemos sentir ganas de que llegue el buen tiempo y que los días se alarguen. El hecho de disponer de más luz y de más buen clima nos ayuda a abrirnos más experiencias, a pasar una mayor parte de nuestro tiempo con los otros y también a dedicarnos a actividades exteriores.

Hasta ahora quizás hemos estado más encerrados en casa, limitando nuestras opciones de ocio, o interactuando con un menor número de personas. Pero, ¿es cierto que estamos más receptivos a las relaciones y al amor cuando se acerca el buen tiempo?

Hay muchos factores que pueden influirnos a la hora de poder establecer vínculos con los otros, sean del tipo que sean. Algunos elementos a tener en cuenta son nuestro carácter y nuestra personalidad. Hay personas que son más extrovertidas que otros, y que sienten la necesidad de pasar más tiempo rodeados de otros individuos.

También el momento o la etapa vital en la que nos encontramos influye. Si estamos pasando por una fase donde tenemos mucho estrés por el trabajo o si estamos muy enfocados en nuestra familia, quizás no nos apetecerá tanto abrirnos a conocer nuevas personas. Y también tenemos el elemento biológico, que consiste en cómo el aumento de la irradiación de luz puede afectar a nuestro cuerpo y a nuestras emociones.

La luz del sol nos activa y nos proporciona la posibilidad de sintetizar la hormona de la serotonina, la cual se vincula con la felicidad. Es por esta razón que durante la etapa de otoño y de invierno, nos encontramos más apagado o nos recluimos más en casa. Nos podemos sentir desanimados o sin muchas energías.

Además, la luz del sol nos ayuda en la síntesis de la melatonina, una hormona implicada en la regulación del sueño. Y el hecho de dormir bien también es un elemento clave en nuestro estado de ánimo. Solo hay que comprobar qué nos pasa cuando pasamos una mala noche.

Es por esta razón que cuando se acerca el buen tiempo cada vez nos sentimos mejor, y también tenemos más opciones para poder establecer contacto con las personas de nuestro alrededor. Esto también nos aporta grandes oportunidades para dar espacio al amor.

Hay muchas formas de amor, pero si nos centramos en el de pareja, podemos apreciar que, a medida que nos acercamos a la primavera, pueden haber más enamoramientos.

El enamoramiento mucho tiene que ver con otra hormona; la dopamina. Esta está directamente ligada con nuestros sistemas de recompensa y del placer. Así pues, cuando nos enamoramos, nuestro cerebro está lleno de sustancias químicas que hacen que nos encontremos totalmente pletóricos y plenamente satisfechos.

De este modo, los cambios de colores, los nuevos olores y también el hecho de estar más en el exterior y compartir, pueden facilitar la tarea a Cupido.

Si todavía no tienes pareja y te gustaría tener, no esperes al hecho de que llegue el cambio de estación. Aun así, de aquí poco seguro que todo se alineará a favor tuyo si deseas estar acompañado. Si, por el contrario, no estás interesado en buscar el amor, también con el cambio de tiempo tendrás más opciones para poder establecer nuevas relaciones, ya sea con amigos, compañeros o conocidos.

Da la bienvenida al buen tiempo y al amor, sea del tipo que sea.

 

 

 

 

Dr. Oriol Lugo

Psicólogo y Coach

Experto en Terapias Neurocientíficas

Co-director de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic