Cruzas la calle y la/lo ves. Ha sido cuestión de segundos, pero su imagen sigue en tus retinas por horas. O quizás estás en el metro y un leve cruce de miradas te hace enrojecer. O tal vez estáis en una biblioteca o aula y su presencia hace que empieces a sudar o a temblar.

Puede ser alguien conocido/a o alguien que acabas de conocer.

¿Pero qué ocurre en tu cuerpo?

El corazón te late más rápido, tus pupilas se dilatan, el vello de tus brazos se eriza. Y caes en un estado emocional de gran intensidad. Un cóctel de hormonas que está compuesto por dopamina, endorfinas y oxitocina.

¿Y qué es este estado?

El enamoramiento es una respuesta biológica que los seres humanos experimentamos a la hora de establecer relaciones con las personas de nuestro entorno. Tiene un factor evolutivo para generar lazos y conexiones con potenciales parejas con las que poder luego cubrir necesidades diversas. Aunque la Psicología está también desmontando algunos mitos al respecto.

¿Qué dicen las investigaciones al respecto?

Según la investigadora Helen Fisher, hay ciertos factores que determinan de quién te vas a enamorar. Sobretodo serían factores vinculados a niveles hormonales, los cuales a su vez generan perfiles de personalidad específicos. Por ejemplo, las personas que disponen de más serotonina son más propensas a ser constructivas, convencionales y meticulosas; por otro lado, las personas con mucha testosterona, son individuos más lógicos y más orientados a tomar decisiones. De aquí la búsqueda de perfiles muy iguales, aunque también los perfiles opuestos se pueden atraer.

¿Qué otros factores existen?

La profesora, destaca además otros elementos como: los factores psicológicos, la atracción visual, el compartir unos valores y una cultura o tener un nivel de inteligencia y un nivel socioeconómico similar.

¿Es un proceso mental o más corporal?

El profesor Arthur Aron dice que el amor, tiene que ver con las motivaciones y las necesidades. Y lo compara con un mecanismo de gratificación que se activa en unos niveles muy profundos del organismo, lo que podríamos llamar unos niveles inconscientes, propios de comportamientos de supervivencia (cómo el comer o el. Lluchar).

Pero también hay áreas más cognitivas. Según la investigadora Stephanie Ortega, existen hasta 12 áreas de activación cerebral cuando nos enamoramos. Las regiones más mentales serían las  que procesan el recuerdo, la representación mental, el concepto de la imagen corporal u otras donde se hace un balance entre las pérdidas y los beneficios.

Así que habría procesos más mentales y procesos más profundos o de niveles más básicos.

¿Y qué nos queda después del enamoramiento inicial?

Según la investigadora Bianca Acevedo, en parejas donde llevan entre 10, 15 o más años conviviendo, sus áreas cerebrales vinculadas con las recompensas (dopamina) siguen funcionando activamente. También disponen de una gran activación de las regiones que regulan los lazos afectivos intensos, la empatía y el vínculo y el compromiso. De aquí que haya un mantenimiento de estas relaciones más allá de una fuerte atracción inicial.

Sea cual sea el tipo de amor que sientas, lo que sí puedes estar seguro/a es que te aporta un gran número de beneficios para tu salud mental, emocional y corporal.