Durante el año nos hacemos muchos propósitos en varios ámbitos de nuestras vidas. Nos marcamos objetivos en la esfera de la salud, como por ejemplo: practicar más deporte, hacer dieta o hacer ejercicios de respiración; en el ámbito del trabajo, como por ejemplo: llegar más bien al trabajo y salir antes, trabajar de forma más eficiente o mejorar el inglés; y en el área personal, como por ejemplo: quedar más con los amigos/gas, probar nuevos hobbies o salir con nuevas amistades.

¿Hay alguno de estos propósitos que hayas intentado cumplir durante el año?

Es curioso, porque muchas veces cuando tenemos la idea de mejorar nuestras vidas, estamos muy motivados/das pero, posteriormente, esta motivación se va apagando.

Y esto, ¿a qué se debe? Una de las posibles causas son las excusas. Concretamente las llamadas excusas en negativo. Es decir, aquellas frases que nos decimos para justificar no estar cumpliendo o realizando la acción o comportamiento que nos hemos propuesto.

Os mostraremos algunos ejemplos de excusas en negativo que solemos decirnos en determinadas situaciones:

A la hora de practicar deporte, nos podemos decir a nosotros mismos excusas en negativo como: “hoy estoy cansado”, “hace frío” o “ya iré mañana”.

Cuando queremos hacer dieta, algunas de las excusas en negativo que más nos repetimos suelen ser: “por un día no pasa nada”, “solo picaré un poco” o “ya haré dieta más adelante”.

En el momento que nos planteamos empezar a meditar, nos vienen a la mente las siguientes frases: “¿esto servirá?” o “no tengo tiempo para quedarme sentado/da con los ojos cerrados”.

También a la hora de quedar más con los amigos/gas nos decimos excusas negativas como: “qué pereza”, “mejor me espero que sea otro quién proponga vernos”.

Estas excusas en negativo también afectan a los hobbies, y es que cuando nos proponemos empezar con uno nuevo, nos rondan frases como: “es demasiado caro”, “¿quieres decir que me gustará?” o “no tengo tiempo para hacer esta actividad”.

Y tu, ¿has usado alguna de estas excusas? Si es así, no te preocupes, pues te traemos la solución: las excusas en positivo. Ya que vamos a justificarnos, podemos intentar hacerlo explicando el porque sí que vamos a hacerlo. Sería algo así como una justificación que refuerza la conducta que sí que acabaremos haciendo.

Por ejemplo, algunas de las frases que usaríamos para estas excusas en positivos son:

  • Precisamente porque hoy estoy cansado/ hace frío/ o no me apetece, saldré a practicar deporte para mantenerme en forma y no caer en la dejadez”.
  • Justamente porque por un día no pasa nada, prefiero mantenerme firme/a por así no caer en la tentación”.
  • Mejor pruebo la meditación y así me dedico unos minutos para mí”.
  • Como que se me hace difícil estudiar inglés, por eso posaré más esfuerzo”.
  • Como que hace tiempo que nadie propone de quedar, mejor que dé yo el primer paso”.
  • Puedo probar esta nueva afición y así descubro si me gusta o no”.

Si te fijes, en el fondo, aquello que nos decimos a nosotros mismos es lo que acaba configurando nuestra realidad. Tanto si te justificas en negativo como si lo haces en positivo, estarás en lo cierto. Es por eso que, si tenemos que decirnos alguna excusas, mejor que sea siempre en positivo. De este modo, nos estaremos diciendo a nosotros mismos frases que nos ayudarán a cumplir con nuestros propósitos.