Y, en caso afirmativo… ¿qué hemos aprendido?

Realmente, la respuesta está en cada uno/a.

Podríamos compartir un listado a nivel general sobre lo que la humanidad, los países o la sociedad ha podido llegar a aprender de lo que nos ha ocurrido… Pero tenemos la duda de que sólo sean palabras bonitas.

Más allá de lo que, a nivel global o general, podamos plasmar, creemos que lo importante es que cada uno haga esta reflexión para sí mismo.

Cuando, durante los días de confinamiento, nos hacían en las entrevistas de radio y de otros medios la pregunta: “¿hemos aprendido algo?“, nuestra respuesta siempre era la misma: “habrá aprendido quién haya querido o podido aprovechar esta situación. Los demás seguirán igual“.

Puede parecer muy triste, pero ante de una crisis hay personas que aprovechan la oportunidad y otras que siguen igual.

A quienes les haya tocado de lleno y hayan efectuado un buen proceso de reflexión, quizás se habrán dado cuenta de algunos hechos importantes en sus vidas. Otros habrán ya empezado a hacer cambios.

Nosotros hemos hecho nuestras propias reflexiones, pero no tienen por qué ser las tuyas. Durante estos meses hemos aprendido que:

  • Las personas y las relaciones son lo más importante que tenemos en esta vida.
  • Lo material nunca puede substituir a las personas.
  • El tiempo pasa y si no lo aprovechas no va a volver.
  • A veces también hace falta no hacer nada a modo de contraste.
  • El trabajo ideal no existe, lo tienes que construir tú mismo.
  • No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.
  • La gratitud debe de ser diaria.
  • Si quieres hacer un cambio ahora es el momento ideal.
  • Después de la tormenta viene la calma.
  • Todo en la vida puede convertirse en una oportunidad para crecer.
  • Un buen libro puede cambiarte la mente y abrirte a nuevos horizontes.
  • Una buena conversación con un buen amigo/a puede alegrarte y calmarte el alma.
  • Recuperar tus viejos hobbies y actividades puede ser algo muy satisfactorio.
  • Las sorpresas y la magia pueden estar presentes en el día a día.
  • Despedirse de las personas es una forma de sentirte en paz.
  • El trabajo en uno mismo/a es diario y muy gratificante.
  • Uno puede sentirse mejor con su cuerpo con un poco de entrenamiento.
  • Hay más cosas que nos unen con los demás de lo que nos imaginamos.
  • Todos podemos cambiar si realmente hacemos un trabajo.
  • No todo el mundo vive igual las situaciones dolorosas y hay que respetarlas.

¿Te atreves a hacer tu lista de aprendizajes?

Lo curioso del caso es que, si lo escribes, ya estarás comprometiéndote con ellas. Así que, da el paso y haz tu primer borrador.

Ana Farré y Dr. Oriol Lugo
Psicólogos
Co-directores de Owl Institute. Institut Psicològic