El día 8 de marzo es el día internacional de la mujer o el día internacional de las mujeres trabajadoras, un día que nos hace reflexionar de todos los cambios y mejoras que han habido, pero también del largo recorrido que aún nos queda por hacer.

Su celebración se remonta al 1911, y aunque han pasado ya 88 años, hay situaciones que siguen dándose y que se parecen más a las de principios del siglo XX, que a las de un inicio del siglo XXI.

Para empezar, a nivel social y cultural seguimos manteniendo un gran número de estereotipos relacionados con el género como son:

      – La inestabilidad emocional de las mujeres.

      – La pasividad.

      – La irracionalidad.

      – La sumisión o la debilidad.

      – La falta de coraje o liderazgo.

      – Falta de aptitud para la lógica y el cálculo.

      – …

Todos estos prejuicios se inculcan desde la infancia, y podemos apreciarlos en muchos entornos: en la familia, en la escuela, en las películas, con los amigos/as…

Tod@s somos responsables de mantener estas ideas negativas en nuestras mentes y en las mentes de las futuras generaciones. A veces, pueden ser comentarios “aparentemente” inofensivos; conductas como, por ejemplo, no apuntar a tus hijas a clases de futbol o artes marciales; no animarlas a cursar estudios tecnológicos; o el hecho de verte a ti como un ejemplo con actitudes irrespetuosas hacia otras mujeres.

También existe una presión social con una serie de expectativas como, por ejemplo:

      – La mujer ha de tener una pareja.

      – Ha de optar por casarse.

      – Por tener hij@s y criarlos.

      – Mantener una buena imagen y forma.

      – ….

Estas expectativas las podemos apreciar fácilmente con los anuncios de los medios de comunicación, en las películas y series, con las letras de las canciones… Es un bombardeo continuo que va haciendo que nuestra mente subconsciente este saturada de todos estos mensajes.

Es por esta razón, que es totalmente fundamental educar a nuestros hij@s para que reciban lo menos posible todos estos mensajes. También en casa tenemos la gran responsabilidad de dar ejemplo y de educar desde la libertad de elección de los propios infantes. Por ejemplo, en lugar de comprarles los regalos en función de su género, podemos tratar que sean ell@s quiénes elijan lo que más les apetece; también pasa lo mismos con la ropa, con los colores y con el tipo de actividades de ocio que quieran realizar.

Hay un elemento clave para una correcta educación que es el poder mostrar un buen equilibrio de roles. Al final los niñ@s son como esponjas, absorben una gran cantidad de su entorno. Así, que lo que ven en casa lo van a incorporar y a copiar. Es por esto que mostrar una buena integración de roles familiares pueden ser clave para su bienestar futuro. Algunos elementos serían:

      – Una buena integración del rol profesional y familiar de los padres.

      – Un buen equilibrio y distribución de tareas en el hogar.

      – Una buena comunicación y respeto en la pareja de padres o de cuidadores.

      – Unas pautas mínimas de comunicación, respeto y convivencia a nivel familiar.

Para ello se pueden organizar juegos y dinámicas como una ruleta de tareas del hogar; un tiempo especial para poder realizar actividades en familia con la opción de probar cosas o propuestas novedosas; un objeto clave que sirva como estímulo sonoro para frenar discusiones o para hacer referencia a expresiones que no son correctas de decir en la casa (puede ser una campana, un gong, o un pequeño timbre).

Y finalmente, otro pilar clave sería el de poder trabajar con el empoderamiento, la autoestima y la confianza personal de las niñas. Tal como hemos comentado anteriormente, hay muchos prejuicios y estereotipos que acaban pasando factura a las mujeres, y la gran mayoría de ellos vienen de la infancia.

Podemos por ejemplo leer a nuestras hijas cuentas para estimular su valentía, su creatividad, su entusiasmo por crecer y quererse a ellas mismas. Nosotros recomendamos una colección que se llama: “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”. También podemos efectuar dinámicas como el “Mural de Autoestima”, que consiste en usar una cartulina donde podemos escribir todo de elementos positivos sobre ellas. Y finalmente, podemos animarlas a lograr aquello que quieran conseguir. El hecho de mostrarles una confianza, un apoyo y un amor incondicional puede ser la clave para que su estima personal crezca y se desarrolle.

Esperamos que en un futuro vivamos en un mundo con menos desigualdades y con mucha más justicia. Porque lo que hacemos hoy puede determinar el futuro de tod@s.

 

 

 

 

Ana Farré y Oriol Lugo

Co-directores de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Psicólogos

Expertos en Terapias Neurocientíficas