Empieza un año nuevo, todo son propósitos y metas pero, ¿y los hitos y objetivos del año anterior? ¿Dónde están? ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Han desaparecido? Quizá algunos con vergüenza reconocen que no los han cumplido. Otros niegan en rotundo que se hubieran propuesto nada en especial. Y quizá algunos pocos están más o menos satisfechos.

Pero, ¿cuál es el elemento que marca la diferencia? La gran diferencia la encontramos en la acción. Realmente cuando pensamos en el cambio, sea lo que sea aquello que cada cual se quiera proponer, siempre buscamos excusas para no hacerlo. Es normal, estamos cómodos, nos da miedo, no estamos preparados, no es el mejor momento de nuestras vidas… Al final siempre acabamos encontrando razones que justifican nuestra inacción.

Pero hay una razón que quizás si lo exponemos aquí, te hará replantear tu pasividad. ¿Estás preparado? ¿Y si te dijera que quizás de aquí a un año te arrepentirás de no haber hecho hoy el cambio que querías? El tiempo pasa y como bien decía un gran orador, puedes quejarte por el esfuerzo y la dureza de la tarea o por el malestar a lo largo de los años de no haber obtenido aquello que querías.

Ahora piensa por un momento, cuando acabe 2019 ¿querrás tener un mejor nivel de inglés, haber hecho la dieta que querías, establecido una rutina deportiva tres días a la semana, ampliado tu círculo de amistades, viajado a aquel destino que tú querías, liberarte del tabaco…?

Lo único que te acercará a estas metas es que hoy des un paso adelante. De lo contrario, volveremos a estar como en el punto de inicio. Volveremos a hablar de todos aquellos propósitos que se quedaron colgados en el limbo de los sueños fantásticos. Te repetirás frases como: “que bien me hubiera ido si ya tuviera esto”, o “si hubiera cambiado aquello otro”, o “si a mi vida ya dispusiera de…”. Si te has arrepentido de no haber obtenido muchas de tus metas de 2018, quizás es el momento de enfocar diferente este 2019 que empieza.

Tu pasado no tiene porque marcar tu futuro. Eres tú quien, en tu presente, tiene las herramientas, las capacidades y las voluntades de construir aquello que quiera. Solo tú puedes escoger qué quieres hacer en este 2019.

Pero no olvides, ya estás en 2019, así que aunque pienses que te queda un año por delante, también lo puedes contemplar como que te queda un día menos para que se acaben tus oportunidades. Cada día es una oportunidad, pero si no haces nada al respecto, lo pierdes.

Os enviamos nuestros mejores deseos, seguro que si te lo propones y te orientas bien, lo conseguirás. ¡Buen inicio de año, con buen pie y con buena letra!