Nadie escoge cuando va a nacer, pero sí podemos ayudarles a que su desarrollo sea más óptimo.

 

CLAVES PARA PODER AYUDARLES EN SU DESARROLLO

 

La OMS expone que un niño/a prematuro es el que nace antes de haberse completado las 37 semanas de gestación. Hemos de considerar que un embarazo dura unas 40 semanas, aun así, hay muchos factores que pueden influir en el tiempo de gestación.

Hablamos de un mayor riesgo para aquellos bebés que han nacido con menos de 32 semanas o con un peso de 1500 gramos de peso.

Aunque la supervivencia de un niño/a con 23 y 24 semanas es viable.

 

COMPLICACIONES Y FACTORES DE RIESGO

 

Aunque es muy difícil el poder predecir si va a ser un parte prematuro o no, hay algunos elementos que pueden tener su peso. Por ejemplo, el hecho de haber sufrido anteriormente un parto prematuro, los embarazos múltiples con mellizos, algunas enfermedades o afecciones como la hipertensión o las infecciones. Y luego también hemos de tener en consideración la edad de la madre, siendo las madres adolescentes uno de los grupos poblaciones que más riesgo tienen.

 

CONSECUENCIAS

 

Hay muchas afectaciones a nivel físico tanto en lo que respecta al sistema respiratorio, circulatorio, auditivo, ocular y digestivo. Pero, en el ámbito neurológico es donde nos vamos a centrar más. Al no estar el bebé del todo desarrollado puede que tenga dificultades en la captación del oxígeno. Y si el cerebro no recibe bien este último elemento puede sufrir de daños como serían los problemas motores, la parálisis cerebral, el retraso del desarrollo en distintas capacidades y funciones o alteraciones en su comportamiento.

Es muy importante que haya un acompañamiento médico y que además pueda compaginarse con el apoyo de otros profesionales. Es importante hacer un buen seguimiento continuo sobre su desarrollo en todas sus facetas.

 

NECESIDADES Y CONSIDERACIONES

 

El hecho de que sean niños/as prematuros hace que no estén del todo desarrollados. Este elemento hace que se deban preparar toda una serie de condiciones para facilitar su adaptación y preparación para el mundo extrauterino.

Algunos de los factores que se deben tratar son:

  • La temperatura (son niños/as que se enfrían con más facilidad).
  • La alimentación (pueden necesitar más acompañamiento y ayuda a la hora de alimentarse).
  • La respiración (al no tener los pulmones plenamente desarrollados, pueden necesitar de ayuda exterior).
  • El sistema inmunológico (son más propensos a sufrir de enfermedades e infecciones).
  • Los cambios de postura para evitar la rigidez y facilitar el desarrollo motor.
  • Adaptar los masajes y los baños (su piel está muy poco desarrollada).

 

TRATAMIENTO

 

El tratamiento más habitual es el de las incubadoras. Ya que permiten recrear un entorno cálido y seguro, libre de virus y patógenos. También una alternativa es el tratamiento de piel con piel, en el cual el bebé está en contacto directo con el pecho (piel desnuda) de su madre. Este último tratamiento también permite poder reforzar el vínculo maternal.

Además, hay que considerar el lavado de manos de manera frecuente y el uso de mascarillas para evitar el contagio de gérmenes.

En definitiva, gracias a la ciencia y a los últimos recursos tecnológicos la esperanza de vida de los niños/as prematuros a mejorado. Pero es importante seguir trabajando para que su desarrollo sea lo más favorable posible. Al final todos/as deseamos lo mejor para nuestros hijos/as y está en nuestras manos facilitarles todos estos elementos.

 

 

 

 

Ana Farré y Oriol Lugo

Co-directores de OWL INSTITUTE. Institut Psicològic

Psicólogos

Expertos en Terapias Neurocientíficas